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![]() 7 días bajo TIERRA
¿Qué se necesita para estar siete días bajo la superficie? Has dormido 12 horas, abres los ojos y no ves nada, pasas la mano frente a tu cara, sientes tu respiración pero sigues sin ver; acabas de despertar y tu mente aún no está ágil: te preguntas, ¿dónde estoy? ¿Por qué no veo el sol?, te incorporas y sientes la bolsa de dormir que te calentaba, ahora recuerdas por el dolor de las manos, las magulladuras de tu cuerpo, el olor a humedad y el frío que estás en una cueva y que por más que te esfuerces no verás nada si no enciendes tu linterna y evocas al astro sol para que te caliente, porque no lo verás hasta que salgas de la cueva... Primero que nada debes haber tenido una preparación técnica y física sobre el manejo del ascenso y descenso en cuerda fija, experiencia sobre la progresión y estadías en cueva; hay que empezar por hacer recorridos cortos en cuevas y poco a poco aumentar el tiempo de permanencia uno o dos días hasta que después tu cuerpo y mente ya se hayan acostumbrado a la penumbra de la lámpara, al maltrato de la cueva, al lodo y al frío, a cargar una mochila de entre 20 y 30 kilos en la que llevas todo el equipo que usarás ahí “Espero que esa piedra soporte mi peso”, fue lo último que pensé antes de impulsarme hacia ella, la que parecía ser la única ruta que me permitiría continuar escalando. Avisé estas intenciones a mis compañeros de exploración, para que supieran qué era lo que pasaba si escuchaban mucho ruido y algo cayendo hacia ellos, ya que se encontraban debajo de mí. Tomé aire, me impulsé y lo que pensé que era roca era en verdad lodo viejo y marmoleado por corrientes de aire, que se rompió cuando lo tomé con mi mano, como si fuera dulce de azúcar. Comencé a resbalar, pero afortunadamente mis pies encontraron buenos soportes y pude continuar el ascenso. Me encontraba 200 m bajo tierra, en la cueva del Tecolote, en Tamaulipas, hacia un pasaje descubierto en expediciones anteriores pero no explorado. La pared por la que ascendí inicialmente era vertical, luego un plano inclinado y finalmente se convirtió en un pasaje horizontal que continuaba, por lo que coloqué una cuerda para que el resto del equipo de exploración ascendiera por ella y realizáramos el mapa. Era el primero de siete días que permaneceríamos dentro de la cueva. Había llegado cansado al área de campamento por haberme desplazado hasta ahí con la mochila (llena de equipo de espeleología, cuerdas, ropa seca, equipo de campamento y comida suficiente para el periodo), además que el día anterior había participado en el grupo que colocó las cuerdas para la progresión hacia el campamento y regreso a la superficie. Sin embargo, cuando terminé de instalarme en lo que sería mi hogar por la siguiente semana y me invitó a explorar un poco Peter Sprouse, fundador del Proyecto Espeleológico Purificación (PEP) y organizador de este viaje, nuevas fuerzas llegaron a mí y le contesté “¡Claro!” ![]() La cueva del Tecolote se encuentra en el ejido Los San Pedro, en Tamaulipas, a 1,450 m de elevación. Esta región se encuentra en la Sierra Madre Oriental, en los límites entre Nuevo León y Tamaulipas, donde las características geológicas han creado un sitio ideal para el desarrollo de sistemas cavernarios extensos. Precisamente en las inmediaciones se encuentra el principal motivo de fama de la zona: el Sistema Purificación, que es en la actualidad la segunda cueva en longitud en el país, con cerca de 94 kilómetros de pasajes explorados. Es en estos terrenos que se desenvuelve el PEP (www.purificacion.org), grupo multidisciplinario e internacional de espeleólogos interesados en la exploración. Fue en la década de los setenta que un grupo de espeleólogos llegó a la zona e inmediatamente reconocieron su potencial, por lo que los viajes a ella fueron cada vez más frecuentes y los descubrimientos abundantes. Es bajo esta luz que se decidió formar un grupo que se encargaría de la exploración y difusión de los resultados, con lo cual surgió el PEP. Durante su historia Peter Sprouse ha sido uno de los principales motores, aunque a lo largo de los años han habido multitud de espeleólogos que con su experiencia, energía y buena disposición han logrado mantener vivo el proyecto por más de 25 años, continuándolo la actual presidenta del grupo, Beverly Shade. El PEP tiene una buena reputación por la ética humana, científica y ambiental con que conduce las expediciones, así como por las buenas relaciones con los habitantes de las zonas de exploración y por sus proyectos de cooperación con otras agencias y grupos, como el laboratorio de zoología del Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria, los municipios de Jaumave y Zaragoza, los grupos de espeleología del ITESM, la UNAM y SMES, entre otros. ¿Por qué explorar? ¿Por qué entrar a cuevas? Es una pregunta que siempre está ahí, tácita o explícita, cuando comento lo que hago. Y la respuesta no es sencilla. Por una parte tiene que ver con la respuesta de George Mallory cuando era cuestionado sobre su ascenso al Everest (“¿Por qué está ahí?”), ya que es innegable la emoción del descubrimiento, de ser el primer humano en entrar en pasajes y salones que durante cientos de años han permanecido en total oscuridad, estáticos algunos, otros, soportando la fuerza del agua que cada temporada de lluvias los visita. Pero por otro lado, este trabajo brinda información de utilidad, como el comunicarles a los habitantes de las inmediaciones de cuevas la disponibilidad de agua subterránea para ayudarles en las épocas de sequía. O bien, un caso dramático fue cuando el trabajo del Dr. Francisco García de León, del Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria, evitó la instalación de un tiradero de desechos tóxicos en Estados Unidos cercano a la frontera con México, ya que la fisonomía del subsuelo hubiera ocasionado la contaminación del manto acuático en ambos lados de la frontera. ![]() La exploración de la cueva del Tecolote se remonta a 1974, cuando espeleólogos de Houston, Texas, encontraron una entrada de 22 m de alto en la ladera de un monte, drenando un área aproximada de 5 kilómetros cuadrados. El PEP tomó la exploración de la cueva en 1980 y debido a que los lugares a explorar estaban cada vez más lejanos a la entrada, se tomó la decisión de utilizar campamentos subterráneos para facilitar el acceso a ellos. La meta de la expedición de este año fue continuar la exploración de pasajes que se dirigen hacia otras cuevas conocidas, buscando una eventual conexión. A lo largo de los siete días que duró, numerosos equipos de exploración se dieron a esta tarea, tomando tiempo también para sesiones fotográficas o descansar después de un día de exploración especialmente agotador. Fueron explorados más de 4 kilómetros de nuevos pasajes, con lo que la longitud total explorada de la cueva es ahora de 40,443 m, ascendiéndola a la sexta posición a nivel nacional (y diez lugares a nivel mundial, a la posición 58). El ambiente general fue muy agradable, la sensación de haber obtenido buenos logros estaba en el aire, festejamos tres cumpleaños durante esa semana y la última noche disfrutamos de una celebración en el campamento (un buen recuerdo y despedida). Lo más impactante del retorno a la superficie fueron los colores y la luminosidad. Por siete días nuestro entorno visual fue demarcado por la luz de nuestras linternas y los colores básicos eran cafés, amarillos y grises. Pero ahora, repentinamente, todo estaba iluminado. Bugambilias moradas, hojas verdes, colores y luz a todo alrededor. Un excelente final para una maravillosa expedición. Y regresa a mi mente esa pregunta, ¿por qué exploro? Porque al final del día, cuando estoy en la casa limpiando y acomodando el equipo, mi mente deambula por esos recuerdos y una sonrisa asoma a mi boca. Equipo que se necesita para ingresar por varios días en una cueva Primero que nada tienes que tener el mapa de la cueva para saber qué tan horizontal o vertical es, con esto ya sabrás si se necesita cuerdas, equipo de armado como mosquetones, cintas, plaquetas, equipo vertical como arnés, descensor y ascensores, casco, lámpara, overol y guantes. De ser horizontal sólo se requiere de overol, casco y lámpara. En caso de que ya se conozca la cavidad —como en la cueva del Tecolote— se sabe que en algunas partes hay que nadar, esto implica dos cuestiones: primero, saber nadar muy bien, pero meterse al agua en una cueva es muy diferente que en la superficie, en la cueva tienes que nadar con botas, overol, guantes, arnés, casco y mochila (la cual jalas con una cinta unida a tu arnés), pero eso no es todo, el agua de la cueva estará a unos 16°C por lo que el choque térmico es alto, tu mente se aletargará junto con tus movimientos, cuando sales del agua no te secarás ni tú ni tu ropa, necesitarás moverte rápido para que tu calor corporal se incremente una vez más. La segunda cuestión es que como la permanencia en la cueva será larga llevas una mochila repleta de equipo y como no quieres que se moje tienes que hacer una mochila impermeable; antiguamente se usaban latas de metal de conservas que, adaptadas, se ponían en la espalda, actualmente existen “bolsas secas” o “botes herméticos”, ambos de plástico, de esta manera no se mojarán tus cosas y flotará la mochila. En la mochila sellada llevarás además una bolsa de dormir, manta térmica, una muda de ropa, pilas, el equipo de topografía (brújula, clinómetro y libreta), una estufita de gas, comida deshidratada, algunos dulces y un pequeño botiquín. También tienes que llevar algo de cuerda estática para las partes nuevas en la exploración y equipo de armado, un par de botes para cargar agua y una navaja.. Historia Peter Sprouse, nacido en el estado de Virginia (EU), inició su vida de espeleólogo en 1970; como en el estado donde nació no había tantas cuevas para explorar decidió mudarse al estado de Texas porque desde ahí podía trasladarse al norte de México, donde él sabía que sí había cuevas verdaderamente largas y profundas. De esta manera la exploración de cavernas pasó a ser un estilo de vida. Ha pasado gran parte de su tiempo explorando en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, entre otros; ha explorado cientos de cuevas entre las que destacan el Sistema Purificación, segunda cueva más larga de México, que mide 953 m de profundidad, lo que la convierte en la travesía (entrar por arriba y salir por abajo) más profunda de México con 820 m de desnivel. Otras cuevas que ha explorado son: Cueva del Tecolote (424 m, Tamps.), Cueva de La Llorona (412 m, Tamps.), Sistema Cretácico (465 m, Nuevo León). En 1990 inició la presidencia del Proyecto Espeleológico Purificación, cargo que dejó el año pasado, a su paso dejó la revista especializada de espeleología The Death Coral Caver, de la cual es editor. Es autor del libro Caves of the Golondrinas area (cuevas del área de Golondrinas). Desde los primeros tiempos en los que el ser humano buscó refugio en las cavidades de su entorno se inició la exploración de las cuevas; en algunas ocasiones para vivir, en otras se metían para rendir algún culto, pero siempre ha existido la relación entre las cuevas y el hombre. La necesidad del ser humano por descubrir cosas o lugares no ha cambiado. Hay lugares enclavados en las sierras de México en las que aún existen muchas cuevas por explorar. El espeleólogo siente el llamado de la naturaleza por ir a desentrañar: ¿qué tan profunda será?, ¿qué tan larga es?, ¿tendrá salida?, ¿habrá nuevas especies de animales por clasificar? ![]() Cuando ya se localizaron algunas entradas de cuevas lo siguiente es meterse y hacer la topografía, la cual consiste en que dos personas miden centímetro a centímetro y metro a metro la cueva con una cinta métrica, con una brújula sacan la dirección hacia dónde van los corredores, con un clinómetro se saca la inclinación para ver la profundidad; también se lleva una libreta donde se van apuntando los datos obtenidos de inclinación, distancia y dirección, y se hace un pequeño dibujo detallado de la cueva. Todos estos datos se pasarán posteriormente a la computadora para su estudio y publicación. También se recolecta fauna (si es que existe), como insectos, murciélagos o peces para su estudio. En el caso de la cueva del Tecolote la fauna encierra bastantes troglobios, incluyendo el isópodo acuático Speocirolana endica, el schizomido Protoschizommus sprousei, y un ciempiés muy espectacular que ahora un biólogo está describiendo. ![]() ¿Foco estándar, LED o carburo? ¿Dónde está mi lámpara?, ¿dónde la puse? Es lo primero que debes preparar y tener a la mano cuando estás acampando en una cueva. Tienes que hacerte a la idea que durante siete días dependerás 100% de ella, cuando salgas a caminar, cuando cocines, para ir al baño, para amarrarte una agujeta, ¡para todo!... y no se te olvide que al menos debes de tener dos fuentes de iluminación, por si falla una la otra te sacará de apuros. Existen básicamente tres fuentes de iluminación para las cuevas: • El foco estándar es el más común de encontrar en el mercado, da una luz rojiza y existen de dos tipos: 1. el estándar, de 3, 4.5 y 6 voltios. Por ejemplo, un foco de 4.5v te dará un alcance de entre 15 y 20 metros, con una carga de 4 pilas (AA) durará doce horas aproximadamente. 2. el halógeno, también de 3, 4.5 y 6 voltios. Por ejemplo, el mismo foco de 4.5v pero de halógeno te dará un alcance de entre 50 y 70 metros y con la misma carga de pilas te durará tan sólo tres horas. • El LED (diodo electroluminiscente) a comparación del foco estándar que gasta mucha energía en calentar los filamentos interiores, esta reciente forma de iluminación de color blancuzca reduce el consumo de pilas gracias a su diodo y hace del LED una fuente de luz muy económica. Por ejemplo, tres LED tienen un alcance de diez metros pero las pilas durarán quince horas efectivas y después disminuye gradualmente la luminosidad y llegan a durar 100 horas. • El carburo, como su nombre lo indica, es un carburante que al entrar en contacto con el agua reacciona generando gas acetileno; se utiliza en un depósito carburo/agua, en el cual se coloca una carga de carburo (300g) por tres de agua (300ml), el gas que se genera debido al goteo del agua sube por una manguerita hasta un quemador localizado en la parte frontal del casco, ya en el quemador, mediante un encendido, se genera la chispa que dará vida a la flama que iluminará un radio entre 10 y 15 metros. Una carga de carburo te dará una autonomía de entre 8 y 10 horas. Debido a que el carburo es más económico que las pilas alcalinas, la mayoría de los espeleólogos prefieren la luz del carburante como luz principal y como lámpara de refacción utilizan LED. Otras personas optan por traer una lámpara de LED como iluminación principal y de refacción una de halógeno. ¿Cómo se forman las helictitas? Cuando el agua de la cueva está cargada con altos contenidos de carbonato de calcio y se filtra por algún conducto o una grieta muy pequeña de la cueva se inicia el goteo, entonces se van estructurando los cristales y estos dan paso a las formaciones mejor conocidas como estalactitas, helictitas, etcétera. Si el agua baja por un conducto relativamente grueso irá creando la pared de cristales con el carbonato de calcio y con ayuda de la gravedad sólo irá hacia abajo y éstas son conocidas como estalactitas. Cuando este conducto se va cerrando debido al exceso de carbonato de calcio que está acarreando el agua, este tubo interior llega al grado en que es tan delgado que la gravedad ya no ejerce su fuerza y aquí se inicia otro proceso llamado capilaridad, los cristales ahora tomarán el patrón de ellos mismos, haciendo que se creen formaciones espectaculares llamadas helictitas. Pero si ya están formadas las estalactitas y se cierra el conducto, el agua con los minerales se abrirá paso hacia los lados formando una estalactita con helictita, como se puede ver en la cueva del Tecolote. Respecto a la cueva del Tecolote: debido a que este tipo de cavernas tan extensas tiene un sistema de drenaje muy complejo, la cantidad de pasajes y corredores es muy abundante y laberíntica; de hecho, cuando regresábamos de un viaje fotográfico y de exploración al campamento subterráneo, tomamos más de una vez el pasaje incorrecto, lo cual implicó caminar más, tardarse en el regreso, cansarse y, por momentos, preguntarse si era el camino correcto. Se recomienda no ir con personas que no conozcan la cueva, porque no encontrar el camino de regreso a la superficie puede causar graves problemas. |
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