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![]() Ballenas
Las costas de México son el escenario de una de las migraciones más espectaculares del reino animal No cabe duda que México es símbolo de gente amable, tradiciones, cultura y aventura. Y ésta no sólo implica territorio continental sino que va más allá: a las aguas territoriales mexicanas —zona económica exclusiva—, cuya extensión aproximada es de 3 millones de kilómetros cuadrados y con uno de los primeros lugares a nivel mundial en biodiversidad marina. En sus costas, bahías y demás formaciones, se puede practicar un gran número de actividades deportivas, tales como buceo, esnórquel, veleo, surf, kayak y, recientemente, una actividad ecotu-rística que comienza a atraer visitantes de todo el mundo a nuestro país: la observación de ballenas. Mamíferos del orden de los cetáceos, como los delfines y la vaquita de mar, las ballenas son los animales más grandes que jamás hayan existido. Muy pocos países en el mundo cuentan con el número de especies de cetáceos registrado en las aguas de México; como ejemplo basta mencionar que, en las aguas adyacentes a la Península de Baja California, existe una mayor diversidad de estos animales respecto a la que se presenta en ambas costas de Estados Unidos. Son 21 las variedades de ballenas localizadas en aguas mexica-nas; para darnos una idea de la inmensa riqueza de los mares de México, cabe señalar que a estas aguas llegan 9 de las 11 grandes ballenas del mundo: Ballena Gris, Ballena Minke, Zifio de Baird, Cachalote, Rorcual Sei, Ballena Jorobada, Ballena Franca, Orca y Rorcual Común. En promedio miden poco más de 14 m de longitud, sin olvidar, claro está, a la Ballena Azul: el animal más grande sobre el planeta tierra, la cual llega a medir ¡hasta 30 m de longitud! Desgraciadamente, muchas de estas especies están en grave peligro debido a la cacería de ballenas que algunos países vienen realizando; afortunadamente, México brinda refugio a todas las especies de ballenas que se encuentren en sus aguas. En ese sentido, México no sólo fue pionero en la creación de santuarios balleneros cuando en 1972 declaró la Laguna Ojo de Liebre como santuario para la ballena gris, sino que más aún, el pasado 24 de mayo de 2002 todas las aguas territoriales de México fueron decretadas como refugio para las ballenas, creando así el ¡santuario ballenero más grande del mundo! Por lo anterior, se considera que México cuenta con algunos de los mejores sitios para observar ballenas en todo el planeta. La gente que ha tenido la oportunidad de observar ballenas comenta que es una aventura “casi espiritual”, donde el viajero observa de frente a uno de los animales más grandes de la Creación. Hay ballenas que se pueden encontrar en costas mexicanas permanentemente, pues residen en nuestras aguas territoria-les; mientras que las migratorias, como la gris, la jorobada y la azul, prefieren las aguas templado-tropicales del Pacífico mexicano para su reproducción durante la temporada invernal. De dónde, cuándo y cómo poder ob-servar a las ballenas migratorias habla-remos a continuación. ![]() Ballena Gris (Eschriehtios Robustus) ![]() Esta especie habita en el Pacífico norte y está representada por dos poblaciones: la casi extinta población asiática y la nume-rosa población americana. Esta última realiza una de las migraciones más largas que se conocen para cualquier mamífero: de ida se desplaza cerca de 8 mil km —desde Alaska— para llegar a reproducirse en aguas mexicanas. Migra siguiendo la línea de la costa desde los mares de Bering, Chukchi y Beaufort, donde se alimenta durante el verano, hasta la costa occidental de la Península de Baja California para llegar al Golfo de California. Antes de realizar su travesía otoñal hacia México, la ballena gris devora gran cantidad de alimento; con esto puede permanecer casi sin comer durante dos o tres meses. Entonces, y bien alimentada, parte de las frías aguas del norte para llegar a las templadas aguas de Baja California. De diciembre a abril, con un pico de abun-dancia a mediados de febrero, esta especie puede observarse principalmente en las lagunas Ojo de Liebre, San Ignacio y el Complejo Lagunar de Bahía Magdalena. En la Laguna de San Ignacio, como en otras lagunas de Baja California, existen operadores que te pueden llevar a una verdadera expedición para observar ballenas. Aunque los “avistamientos” de ballena son frecuentes, este tipo de recorridos ecoturísticos depende totalmente de las condiciones de la naturaleza: los visitantes son sólo observadores de su comportamiento y como tales, no existe garantía; esto es lo que la convierte en una verdadera expedición. Existen viajes desde 1 hasta 8 días de duración o más dependiendo del operador y el interés del viajero. Los hay con estancia en hotel, barcos o campamentos; estos últimos a orillas de la Laguna de San Ignacio y complementados con actividades como kayak y trekking. Estos campamentos tienen un comportamiento totalmente ecológico, sólo se camina por senderos preestablecidos para no impactar la zona y únicamente se utiliza material biodegradable. La jornada en estos campamentos inicia con un sabroso desayuno para después alistarse y salir, alrededor de las 9 de la mañana, en pequeñas embarcaciones al área donde se realizan los avistamientos de ballenas grises. El traslado varía dependiendo de la ubicación del campamento, pero por lo general dura de 3 a 5 minutos. La travesía es acompañada por biólogos y naturalistas, quienes ayudan a entender el comportamiento de estos gigantescos seres. La longitud promedio de la ballena gris es de 14.5 m, mientras que las crías miden al nacer cerca de 4.5 m; su periodo de gestación es de aproximadamente 13 meses. En estas aguas nacen muchas crías y debido a que su piel no es lo suficientemente gruesa para resistir el frío, se piensa que las ballenas prefieren este lugar por la temperatura del agua, así como por su alta salinidad, la cual da mayor flotabilidad a las crías recién nacidas. Lo que se busca en estos recorridos es ver diferentes comportamientos de las ballenas grises, como el caso del “espiamiento”, que ocurre cuando la ballena decide salir a observar la superficie, provocando que casi una sexta parte de su cuerpo se asome de forma vertical hasta el nivel de sus ojos. Pareciera que piensan que nadie las ve, como cuando alguien espía detrás de una puerta o muro: se asoma y, por supuesto, sobresale la nariz antes que el ojo. También está el comportamiento de “correteo” de un macho hacia una hembra, diferentes tipos de socialización de un grupo de ballenas, madres con sus crías, diversos saltos y aleteos, entre muchos otros movimientos. En verdad es un privilegio encontrarse en uno de estos botes observándolas, pero quizá lo que caracteriza más a la ballena gris sea su comportamiento amistoso hacia los humanos. Muchas de las ballenas grises, a diferencia de otras, al percatarse de los botes de observación se aproximan a ellos y pareciera ser que empiezan a interactuar con los visitantes, sin duda, un comportamiento asombroso. Pero los operadores deben seguir ciertas normas de seguridad porque aunque el comportamiento de la ballena sea amistoso, no debemos olvidar que son animales salvajes y de un tamaño impre-sionante. Por cada ballena amistosa no se pueden acercar más de dos embarcaciones, porque si se rodeara a la ballena con más botes, ésta podría sentirse acorralada y hacer algún movimiento brusco que gol-peara alguna embarcación. Antes de llegar al área de observación, los naturalistas dan una plática a los visitantes de cómo com-portarse en el bote y qué hacer si se acerca alguna ballena amistosa, qué se puede tocar y qué no, etcétera. Y vaya que es necesario poner atención a estas indicaciones, porque cuando una ballena amistosa se acerca al bote no sabemos el tiempo que pueda permanecer con nosotros, incluso hay algunas que permiten que se les toque la nariz, su dorso o incluso dentro de su boca, y bueno, tú puedes estar leyendo este artículo, pero nada de lo que aquí leas, absolutamente nada, te provocará la increíble e indescriptible sensación de poder ver y tocar una ballena en su hábitat natural: ¡es una emoción insustituible! En estos recorridos de observación de ballenas grises, las que deciden son las ballenas: cuánto tiempo permanecer cerca de los botes y qué actitud tomar. Cuando hay niños o mujeres en los botes hay oca-siones en que estos gigantes se quedan horas. Los encuentros varían en tiempo: pueden durar de 1 a 3 horas o de 10 a 25 minutos, dependerá de la disposición de las ballenas y del comportamiento de la gente. Hay ballenas que tienen más “quí-mica” que otras e incluso en ocasiones traen a sus crías para que interactúen con los observadores. Por supuesto, todos estos comportamientos están fuera del control del operador, son factores que pueden o no darse, ¡es una verdadera expedición! La observación de ballena gris es un viaje que no debes perderte; cuando escuches de cerca el resoplido de una ballena y te moje con agua y vapor, comprobarás que el viaje valió la pena tan sólo por esos momentos, incluso hay quien llora de emoción al contacto con las ballenas... ¡eso lo dice todo! Características El color natural de la ballena gris es el negro, sin embargo, sus manchas grises se deben, en parte, a los pigmentos de su piel así como a los pequeños crustáceos (balanos) que se le adhieren en aguas templadas y que mueren (y se desprenden) en las aguas frías del Ártico, dejando cicatrices que dan a la ballena su apariencia distintiva. Esta ballena pertenece al orden de los cetáceos y suborden de misticetos (sin dientes), por lo que se alimenta utilizando unas placas flexibles o barbas, las cuales atrapan la comida y dejan pasar el agua. Estas placas o barbas son de queratina, la misma proteína estructural de las uñas y el cabello humano. Su tamaño es gigantesco, un adulto macho llega a medir 13 metros de largo y pesar 42 toneladas, en tanto que una hembra puede alcanzar los 17 metros y un peso de 45 toneladas. Llegan a vivir de 30 a 40 años, aunque en algunos casos han llegado a los 60. ![]() Las ballenas son animales increíbles y maravillosos pero, como todo ser vivo, también cumplen un ciclo de vida y mueren. En las aguas del mar, durante su travesía y pese a su enorme tamaño, están expuestas a varios peligros que van desde algún choque con alguna embarcación, enfrentamientos con otros cetáceos, como las orcas, y el motivo que casi las lleva al borde de la extinción: la cacería. La ballena tiene una larga historia como animal de caza. Los esquimales de Alaska y Siberia, en sus pequeñas canoas y con el uso de arpones primitivos, han cazado ballenas grises por miles de años. Cazar de esta manera no tenía nada que ver con la disminución de la población ballenera. Pero con la creación de embarcaciones más sofisticadas y el uso de nuevas y más eficaces técnicas para la cacería, las naciones balleneras, como Japón, han logrado mermar de una manera impresionante la población de esta especie. Afortunadamente, gracias al esfuerzo de muchas organizaciones y de los mexicanos, las aguas de México protegen a todas las ballenas, convirtiéndose así en el santuario ballenero más grande del planeta. Llegada a las Ballenas La mayoría de los cetáceos tienen un orificio sobre la cabeza; sin embargo, la ballena gris tiene dos, los cuales le permiten inhalar y exhalar su vaporoso respiro de dos metros de altura, que puede escucharse y verse a distancia: este suele ser el primer indicio de su aparición en el horizonte. Por mucho tiempo, las ballenas grises, debido a la ignorancia y a su gran tamaño, atemorizaban a los pescadores que navegaban en esas aguas, al grado de que les llamaban “Pez Diablo”, entre otros nombres. Cuando llegaban a toparse con ellas golpeaban en sus pequeñas embarcaciones para alejarlas. Hace pocos años, y debido a la participación de biólogos y naturalistas, algunas de estas comunidades han comenzado a darse cuenta de la importancia de proteger a estos seres, además de que el turismo ecológico de observación puede ser una buena alternativa para su economía. Ballena Jorobada ![]() Las Ballenas Jorobadas, al igual que las Grises, atrapan miles de organismos plactónicos mediante sus enormes mandíbulas. No tienen dientes sino barbas que cuelgan de su mandíbula superior y que les permiten filtrar toneladas de alimento. La Ballena Jorobada llega a alcanzar hasta 18 metros de longitud y pesar unas 53 toneladas. Llegan a vivir hasta 45 años. La característica principal que la diferencia del resto de ballenas con barbas (misticetos), es la presencia de grandes aletas pectorales, que pueden llegar a medir de 5 a 6 metros, así como un exclusivo patrón de coloración en la parte ventral de la cola. El comportamiento de las Jorobadas es uno de los más complejos del reino animal, y por supuesto destacan sus increíbles saltos. Ballena Jorobada o Yubarta (Megaptera novaeangliae) Para poder observar a la ballena jorobada no necesitas ir muy lejos: en la bahía que se forma donde los estados de Nayarit y Jalisco se unen en el océano Pacífico, conocida como Bahía de Banderas, llegan estos cetáceos cada año. En algunas bitácoras de viaje del siglo XIX, la Bahía de Banderas aparece nombrada como Bahía de las Jorobadas, debido a la cantidad de ballenas que desde entonces la visitan durante los meses de invierno. Las ballenas jorobadas llegan a esta Bahía procedentes de Canadá y el norte de Estados Unidos después de una larga migración. Permanecen durante el verano en aguas polares debido a que en esta época prolifera la población de los pequeños organismos que les sirven de alimento (krill, sardinas y mascarelas), lo que a su vez les permite incrementar la capa de grasa de su cuerpo, para luego emprender, en invierno, el viaje hacia los lugares de crianza y reproducción, como la Bahía de Banderas. Dichos lugares se distinguen por ser aguas costeras o de islas oceánicas con bahías protegidas y cálidas. En el Pacífico oriental existen dos poblaciones principales de ballena jorobada; la primera, se alimenta en el verano en las aguas adyacentes de Alaska y se desplaza en invierno a las áreas de repro-ducción en Hawai; la segunda, se puede apreciar de noviembre a los primeros días de abril dentro de la Bahía de Banderas, que es la que proviene de las costas de Canadá y Estados Unidos. Las ballenas jorobadas, a diferencia de las grises que llegan a Baja California, son muy activas y se refleja en su comportamiento: no hay tanta interacción como con las amistosas ballenas grises, pero observar sus movimientos es simplemente algo espectacular. Desde hace más de cinco años, pescadores y lancheros iniciaron la expedición de ballena jorobada llevando turistas en sus embarcaciones; la respuesta fue positiva, de tal manera que cada temporada fue en aumento la demanda de esta actividad y las empresas privadas comenzaron a ver el gran potencial turístico que constituía este mamífero marino. Así comenzó la “explotación” de este recurso natural, tomando el nombre de “avistamiento de ballenas”. Para observar ballenas jorobadas se puede acudir a diferentes puntos alrededor de Bahía de Banderas, tanto en Nayarit como en Jalisco, pero el mayor grupo de operadores se concentra en un sitio, el cual implica realizar el “sacrificio” de visitar Puerto Vallarta. Desde aquí se contratan recorridos con operadores autorizados por el Instituto Nacional de Ecología y la SEMARNAT, los cuales inician por la mañana con un desayuno ligero y la explicación de un biólogo, quien da una plática introductoria sobre los ma-míferos marinos y la ballena jorobada. Posteriormente se abordan lanchas especiales, acompañados por biólogos, oceanógrafos o guías especializados, para realizar un recorrido de aproximadamente 3 ó 4 horas; entonces sí: empieza el espec-táculo. Esta ballena presenta una de las series de comportamiento más compleja de todo el reino animal, entre los que puedes ver: el “cabeceo”, cuando la ballena levanta rápidamente la cabeza fuera del agua y la baja golpeando la superficie del mar; el “coleteo”, cuando la ballena levanta el “pendúnculo” caudal fuera del agua y golpea la superficie del agua con la cola; la “embestida”, cuando una ballena golpea a otra en el costado, y, tal vez el más espectacular de todos los movimientos observables en la superficie, el “salto”. Saltos impresionantes donde un gigante de hasta 53 toneladas cobra impulso y desplaza casi dos terceras partes de su cuerpo ¡girándolo fuera del agua! Este majestuoso salto concluye con un gran chapuzón de impresionante sonido. Cuando estés cerca de estos gigantes, podrás darte cuenta del porqué del nombre de ballena jorobada: recibe este nombre popular debido a que, cuando se prepara para sumergirse, arquea su espalda, semejando una gran joroba delante de su aleta dorsal. Podemos describir a las ballenas jorobadas como juguetonas y, algo muy importante, también muy cantadoras. Una cualidad importante que debemos mencionar de las jorobadas es la de emitir un “canto” de sonidos articulados, con una duración que puede ir de 6 a más de 50 minutos; este sistema de comunicación se conoce como “canto de las ballenas”; su sonido puede recorrer bajo el agua más de 30 kilómetros. Este canto puede representar además una señal de alerta entre ellas; cuando en el trayecto de un lugar a otro existe peligro para los grupos, este sonido alerta a todos, ya sea para pedir ayuda o informar del peligro. Los científicos han analizado las frecuencias, los ritmos y la armonía, así como la forma en que los temas cambian año a año y varían de una población a la siguiente. Sin embargo, nadie conoce todavía el verdadero significado de estas intricadas melodías; lo que sí se sabe es que sólo los machos cantan. La mayoría de las embarcaciones que puedes contratar para observación cuentan con hidrófonos, donde escucharás el canto de las jorobadas bajo el agua. Las ballenas jorobadas alcanzan una longitud de entre 17 y 18 metros y tienen grandes aletas pectorales que llegan a medir de 5 a 6 metros. Cuando las visites procura tomar dos recorridos porque te aseguramos que vale la pena; siempre verás comportamientos y experiencias di-ferentes. Finalmente, una mañana de primavera, la ballena jorobada termina sus vacaciones en las costas de México y, junto con las pequeñas ballenas que nacieron 100% mexicanas, emprende nuevamente su travesía en busca de su alimento en las frías aguas del norte del continente. ¿Quién te lleva? Observación de las Grises Existen varios operadores que te pueden hacer pasar una experiencia inolvidable observando a las Ballenas Grises, aquí te recomendamos dos de ellos: • Baja Expeditions con mucha experiencia en actividades ecoturísticas en la Península de Baja California y entre ellas la observación de ballenas, cuenta con campamentos para observación en las bahías de San Ignacio y Magdalena, así como recorridos abordo de embarcaciones que buscan especies como la ballena azul. Sus expediciones son de varios días (5 a 7 días), lo que te permite disfrutar de toda la belleza de Baja California. Su base de operaciones está en La Paz, B.C.S., y los puedes contactar al tel. 01 (112) 53 6009 o al número lada sin costo 01 (800) 221 2252, o vía internet en www.bajaex.com. • Ecoturismo Kuyima es una compañía 100% mexicana dedicada al desarrollo del ecoturismo en la región de San Ignacio, sus principales actividades son la observación de Ballena Gris, expediciones para observar pinturas rupestres en las sierras de San Francisco y Santa Martha, y campamentos de verano para niños. Cuentan con dos opciones para observar ballenas, la primera son cómodas cabañas a la orilla de la laguna de San Ignacio y la segunda es un área para acampar —próxima a la laguna—, donde incluso te rentan equipo. Desde cualquiera de estos puntos salen las expediciones para observar ballenas. Su base de operación está en el encantador pueblo de San Ignacio (a 65 km de la laguna del mismo nombre) y te puedes comunicar al tel. 01 (615) 154 0070, a sus oficinas de Tijuana al tel. 01 (664) 681 1596, o bien por internet en www.kuyima.com. Observación de un día si te encuentras de paseo por La Paz o Los Cabos en los meses de observación de ballenas (diciembre a abril); existen operadores que te pueden dar recorridos de un día. Pregunta por ellos en la oficina de turismo local o en tu hotel. Observación de las Jorobadas Expediciones Cielo Abierto En Bahía de Banderas puedes encontrar muchos operadores que te llevan a observar Ballenas Jorobadas. Uno de los más experimentados es Expediciones Cielo Abierto que tiene su base en Puerto Vallarta. Son un equipo de oceanólogos dedicados a estudiar la ballena jorobada desde 1995 a través del programa “The Whale Watching Center”, que financia su propio programa de investigación de ballena jorobada. Cuenta con embarcaciones especialmente diseñadas para observación de ballenas, las más seguras, rápidas y estables de toda la bahía. Tienen dos salidas diarias desde la terminal de cruceros con duración de cuatro horas: la primera por la mañana, de 8:30 a 12:30 horas, y la segunda por la tarde, de 13:30 a 17:30 horas. Además tienen otros recorridos de observación de aves, kayak e incluso tendrás la posibilidad de observar los nacimientos de las tortuguitas golfinas dentro de un Campamento tortuguero. Puedes contactarlos al tel. 01 (322) 22 233 10 o por internet en www.vallartawhales.com. |
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