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Transportando el equipo



Mochilas
Es difícil imaginar un elemento más básico y vital para los amantes de la aventura que esta casa a cuestas. En la naturaleza, su silueta reconforta y nos transmite seguridad. El contenido de la mochila y la mochila misma son parte fundamental para disfrutar de una salida al campo.

Cómo elegir una mochila

Las mochilas son herramientas personales que facilitan el transporte de ciertos enseres, pero al mismo tiempo son bultos que tendrás que cargar durante mucho tiempo. Al comprar una mochila debes tener en cuenta una serie de factores:

• Peso y estatura de la persona que la va a llevar.
• Utilidad que va a tener.
• En qué zonas y bajo qué condiciones meteorológicas será utilizada.
• Horas de marcha previstas y días de campamento.

El volumen o capacidad de la mochila viene expresada en litros y depende de la actividad más habitual (marcha, escalada, alta montaña, expediciones).
Hay quien dice que no existen mochilas malas, sino mal empleadas. No utilices una mochila de 35 litros para irte tres semanas de excursión o una de 80 para dar una vuelta por el campo.


Cómo se acomoda el equipo en la mochila

Lo ideal es evitar llevar objetos que sobresalgan demasiado o colgando. Hay algunos inconvenientes como el que nos atoremos en una rama impidiéndonos súbitamente el avance, algo se puede caer y perderse, se pueden generar ruidos o sonidos molestos o simplemente desestabilizarnos al andar.
Usualmente lo más pesado va más cerca del centro de gravedad, es decir más próximo a la espalda. Procura centrar los objetos más pesados en torno a un imaginario eje central y rodéalo con los elementos más ligeros y flexibles, hasta conseguir un conjunto uniforme que evite desplazamientos. Utiliza el sentido común introduciendo el equipo con un relativo orden de prioridad de uso. Sería absurdo enviar una cuerda al fondo si se va a utilizar durante el recorrido. Generalmente el saco de dormir sí debe ir al fondo, ahora ya hay mochilas con cierres para facilitar la extracción de lo que está abajo. Si la tienda es pequeña puede llevarse a los costados de la mochila, pero si es grande, lo mejor es repartirla en secciones en el interior.
Lleva a mano (en los bolsillos) todo lo que se pueda necesitar (gorro, lentes, crema, documentos).
La muda de ropa deberá apartarse de la comida o del recipiente con agua, ya que si hay alguna fuga ésta no se mojará. La navaja debe ir con nosotros en algún estuche, ya que si perdemos la mochila no tendremos con qué afrontar alguna eventualidad. Y por qué no, ¡llevar una cámara!


Cómo llevar una mochila

La mochila tiene que ir totalmente pegada a la espalda, por lo que deben tensarse al máximo las hombreras y correas de modo que se adopten por completo al contorno del cuerpo. Hay que ajustar bien el cinturón para liberar a la columna y los hombros de gran parte del peso. Si existiese una cinta de unión entre las hombreras, ésta ha de ser abrochada para repartir otra parte del peso hacia el pecho y proporcionar mayor comodidad al andar. Si siguen estos consejos, se podrá realizar cualquier actividad con la mochila a cuestas y será muy difícil perder el equilibrio.


CAPACIDAD De la mochila

• Para uno o dos días se recomienda una capacidad de 30 a 40 litros, mochilas llamadas de ataque.

• Para dos días en adelante se recomienda una capacidad de 50 litros - 80 litros - 90 litros, o la capacidad necesaria para tu equipo.