![]() |
![]() |
|
En busca de los señores de TEOTIHUACAN
![]() Científicos mexicanos, utilizando tecnología de punta, van en busca de los misteriosos gobernantes de la antigua ciudad prehispánica de Teotihuacan. Hace más de dos mil años, existió una gran civilización cerca de lo que actualmente es la Ciudad de México. Esta importante cultura desarrolló uno de los complejos urbanos más sorprendentes en la historia de la humanidad: la antigua ciudad prehispánica de Teotihuacan. Esta megalópolis del mundo antiguo llegó a concentrar más de 125 mil habitantes y es considerada por muchos investigadores como: la urbe prehispánica más grande de toda América, el modelo del cosmos mesoamericano y la ciudad sagrada por excelencia. La influencia de la cultura teotihuacana, y en especial de la ciudad, se deja ver en otras civilizaciones como la Maya, Tolteca y Mexica. Estos últimos, al conocer la ciudad de Teotihuacan en ruinas, siglos después de su caída, llegaron a la conclusión de que tal obra sólo podía haber sido creada por los Dioses. En la actualidad la antigua ciudad de Teotihuacan, considerada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad y con aproximadamente sólo 8% de su superficie excavada, es motivo de varias investigaciones que tratan de aclarar muchos de los todavía grandes misterios de su cultura: ¿Qué motivó la construcción de la gigantesca Ciudad?, ¿tenían algún tipo de escritura?, ¿era una sociedad guerrera?, ¿qué causo el colapso de esta civilización? y tal vez una de las más enigmáticas: ¿Quiénes y cómo eran los hombres que la gobernaron por casi 650 años manteniendo una estabilidad en esta compleja sociedad? Esta última pregunta es la que un grupo de investigadores de la UNAM, encabezados por la Dra. Linda Manzanilla, tratan de aclarar apoyados por tecnología mexicana de punta. La Dra. Manzanilla actualmente realiza excavaciones en un conjunto de palacios localizado entre las pirámides del Sol y la Luna, al cual le ha denominado como Xalla, con el fin de probar la hipótesis del cogobierno. Las características arquitectónicas de este conjunto, con cuatro estructuras equivalentes a cada punto cardinal alrededor de un templo central, son únicas en todo Teotihuacan y, aunadas a la posición privilegiada entre los dos basamentos más importantes de la ciudad, hacen suponer a la Dra. Manzanilla que se trata de un palacio no residencial sino de toma de decisiones, tal vez un palacio de gobierno donde se determinaba el rumbo de la Ciudad. Pero, ¿qué pasa con los gobernantes?, una ciudad tan compleja en dimensiones arquitectónicas y sociales debía tener un orden para su funcionamiento: ¿Quién la dirigía y cómo?, ¿era un solo gobernante, una dinastía o era gobernada por varios individuos? Las investigaciones que la Dra. Manzanilla ha realizado dejan ver la posibilidad de una interesante hipótesis: “No sabemos si había un solo gobierno para la ciudad y otro para el Estado. No sabemos si había una dinastía como en el resto de Mesoamérica la hubo o si había un cogobierno de varios individuos. Mi propuesta es que había un cogobierno de varios individuos porque esto aseguraría que no hubiera golpes de Estado continuos, de una dinastía contra otra o de grupos que quisieran acceder al poder. Si tenemos un cogobierno de cuatro o dos señores es más difícil ‘tumbarlo’ porque están representados varios sectores de la sociedad, y en Teotihuacan, salvo el templo de Quetzalcóatl que fue cubierto totalmente por otra estructura, no tenemos algo que sea como un cisma político, un evento político drástico. Lo cual implica que hubo una especie de estabilidad política hasta el final de la época teotihuacana, y pienso que la única manera de asegurar eso en una ciudad tan grande y compleja es tener a los distintos sectores e intereses representados en el cogobierno. Entonces me vino la idea de la posibilidad de un cogobierno de cuatro señores al relacionarlo con el conjunto arquitectónico de Xalla con sus cuatro estructuras alrededor de un templo central, únicos en tamaño e ubicación dentro de la ciudad. De ahí la importancia del proyecto INAH-UNAM de excavación en Xalla, con el fin de determinar si existe alguna forma de evidenciar la función de este palacio en relación con el Estado teotihuacano, (encontrar) algunos indicadores de estas formas de gobierno. Pero en Xalla, si hubiera un cogobierno de varios señores, no los voy a tener enterrados aquí, (seguramente) van a estar en sus palacios o en sus sectores, o por lo menos los que iniciaron estas formas de gobierno podrían estar representados en los basamentos importantes de la Ciudad; quizás en una cavidad de la Pirámide del Sol”. La Pirámide del Sol, estructura prácticamente sólida de aproximadamente 225 m2 de base, 65 m de alto y 2.5 millones de toneladas de tierra con piedra, podría proporcionar pistas para determinar la existencia de los Señores de Teotihuacan. Pero, ¿cómo determinar si hay o no rastros de estos posibles gobernantes en el interior sin dañar innecesariamente la pirámide? La respuesta la encontramos en un experimento realizado en los años sesenta a la Pirámide de Kefren, en Giza, Egipto, el cual fue desarrollado por el científico norteamericano y Premio Nobel de Física, Luis W. Álvarez, quien, utilizando las propiedades de partículas cósmicas denominadas muones, diseñó un detector que fue colocado en la cámara que hay en la parte baja de la Pirámide. Los muones tienen la propiedad de penetrar la materia, algunos son absorbidos y otros continúan su trayectoria, entonces, el detector determina la cantidad de muones ue atraviesan la estructura de la Pirámide; por tanto, si hubiese una cámara no detectada, es decir, un espacio vacío que no afectara el paso de las partículas, la cantidad de muones detectados en esa área sería mayor a lo esperado respecto a los que atravesaran sólo estructura sólida. Esto permitiría saber en qué región de la Pirámide se encuentra un hueco y tal vez una cámara. Los cálculos de este experimento se realizaron con éxito, concluyendo que no existían otras cámaras en la estructura. ![]() En 1998, el Premio Nobel de Física y experto en rayos cósmicos, el profesor Leon Max Lederman, visitó la Zona Arqueológica de Teotihuacan en compañía del Dr. Matías Moreno, director del Instituto de Física de la UNAM. El Dr. Lederman preguntó si ya le habían hecho la “prueba de Álvarez” a la Pirámide del Sol, lo que motivó al Instituto de Física de la UNAM a poner en marcha el proyecto de Búsqueda de bóvedas dentro de la Pirámide del Sol por absorción de muones. En la parte arqueológica de dicho proyecto participa la Dra. Manzanilla, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM; por el Instituto de Física participan su titular, el Dr. Moreno, y el Dr. Arturo Menchaca y su equipo de investigación en el diseño, elaboración y mediciones con el detector de muones. Aunque la idea de la medición por muones a la Pirámide del Sol siempre ha estado en la mente de estos científicos mexicanos, es hasta ahora que todos los factores coincidieron para llevar a cabo el proyecto: la tecnología necesaria desarrollada por científicos mexicanos, un proyecto avalado por el Consejo Mexicano de Arqueología y financiado por el CONACYT y la UNAM, y un elemento fundamental: el túnel debajo de la Pirámide del Sol donde se colocaría el detector de muones. Después de algunas pruebas realizadas con éxito en el año 2002, la primera etapa de este proyecto tendrá una duración de un año (iniciando en el primer semestre del presente) para la medición de muones, cerrando por completo el túnel de la Pirámide del Sol con el detector de muones en el interior. Después vendrán los cálculos de estas mediciones, para posteriormente entregar estos resultados a la Dra. Linda Manzanilla; en caso de indicar algún tipo de cámara o bóveda, algo realmente extraordinario, determinará el procedimiento para iniciar una excavación arqueológica. Los resultados que se obtengan a partir de este experimento, indiquen o no la existencia de alguna cavidad, son de gran valor para los investigadores, ya que, como la Dra. Manzanilla nos comentó: “para la ciencia, cualquier resultado es un avance”. En EXPEDICIÓN estaremos pendientes de los resultados de este proyecto totalmente mexicano; estamos seguros de que —cualquiera que sea el resultado— el solo experimento es algo sorprendente: la tecnología al servicio de la arqueología. Muones El detector de muones es una cámara electrónica de 100 x 100 cm de superficie y unos 20 cm de profundidad, parecida a un salterio, cuyos alambres (distribuidos en dos ejes, “x” y “y” separados por una distancia de entre dos y cuatro milímetros) gasificados en argón y sometidos a alto voltaje, revelarán las coordenadas del lugar exacto donde cayeron las partículas, así como su dirección. La cámara también está dotada de un dispositivo con centelleadores o disparadores colocados en dos niveles: el primero anuncia el paso de un muón cargado y el segundo lo confirma. Una vez recolectados, la información se registra en una computadora a fin de reproducir sus trayectorias en mapa geográfico. En este caso, se trata de un modelo tridimensional de la Pirámide del Sol, que simula su estructura arquitectónica y divide en planos cada centímetro cúbico, con objeto de contabilizar un número aproximado de partículas en cada una de sus caras, obteniendo una imagen estereoscópica. La piedra de la Pirámide absorberá un número de esas partículas y la cantidad atrapada será justamente proporcional al espesor del material que atraviesan. Si de algún lugar llegan más muones de los esperados, significará que a ese pedazo le falta material o que está hueco, y ese, precisamente, es el objetivo del proyecto. Para realizar una muografía es necesario colocar el detector por debajo de la base del objeto, en este caso la Pirámide del Sol, por lo que se utilizará para ello el túnel prehispánico que se encuentra debajo de la Pirámide y poder así llevar a cabo la medición por un lapso de un año. Para este fin, se instalará una cabina dentro del túnel, la cual albergará el detector de muones. Historia a tu alcance Si quieres saber más de esta investigación y otras que se llevan a cabo en Teotihuacan, comunícate al Cento de Estudios Teotihuacanos al tel. 01 (594) 95 615 99 o vísitalos en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, frente a la puerta 5, ahí te proporcionarán toda la información que necesites sobre la fascinante cultura teotihuacana. ¿Quieres visitar Teotihuacan? Experiencia Arqueológica
tiene recorridos interactivos disponibles, comunícate al tel.
01 (55) 5212 0395 en la Ciudad de México o en www.grupoexpedicion.com. |
|