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Número 8


  
          



TE MANDAMOS A VOLAR

Elevarse y volar como las aves, surcar lentamente el cielo y ver la tierra desde arriba. Esto hace 200 años no era más que un sueño que poco a poco se hizo realidad.

Y así, literalmente, “Te mandamos a volar” y es que EXPEDICIÓN te quiere invitar a conocer y a vivir una experiencia totalmente diferente: el vuelo en globo. Probablemente ya conozcas gran parte del territorio mexicano por tierra, mar y, tal vez, hasta bajo tierra, al explorar o visitar alguna cueva, pero... ¿qué tal por aire?
Definitivamente, desde arriba todo cambia, es una panorámica que pocas personas conocen. Volar sobre barrancas, estepas, desiertos, zonas arqueológicas, campos de cultivo, junto al océano e incluso cerca de algunas ciudades, por mencionar algunos puntos, ¡es fascinante!
Elevarte, dejar la tierra y navegar por el aire a una altura promedio entre 200 y 300 m es como transformarte en águila o gavilán y revisar poco a poco tu territorio. En el aire el tiempo tiene otra dimensión y el viento es el guía.
Los vuelos en globo son muy populares en Europa y Estados Unidos, se utilizan para festivales, vuelos panorámicos, como publicidad y son muy usados como deporte donde grupos de amigos salen los fines de semana a “volar” en sus propias aeronaves, incluso se fabrican globos con propósitos científicos o para travesías especializadas como volar en la troposfera. En México desde 1784 se tiene noticia de la construcción de globos aerostáticos e incluso en 1842 Benito León Acosta realizó la primera ascensión mexicana en globo, para después fundar en 1844 la primera empresa mexicana dedicada al transporte aéreo civil, junto con don Joaquín de la Cantolla y Rico y don Manuel Lapuente. Desgraciadamente en México no se creó una verdadera cultura de vuelo en globo y no es sino hasta estos últimos años que se le está dando una real difusión.
En nuestro país se están utilizando actualmente los globos como atractivo turístico (vuelos panorámicos) y como promoción publicitaria. (¿Recuerdas el globo azul de una compañía de telefonía celular que está por todas partes?)



Tú puedes contratar recorridos en globo en varias partes del país. Hay quien contrata el servicio sólo para sentir esta forma diferente de volar; otros que suben para tomar fotografías y hay quien le agrega más sentimiento y hasta anillos de compromiso dan durante el vuelo.
Los sentimientos que provoca el estar volando son muy diferentes: alguno muestra en el rostro un gran sentimiento de felicidad, hay quien canta o incluso llora de la emoción. ¿Qué sentimiento te causará a ti?, sólo hay una forma de descubrirlo y a continuación te platicamos cómo es un día de vuelo en globo para que te animes con tu novia, amigos, familia o todos juntos a experimentar esta excepcional forma de vuelo.
La cita para volar es temprano, a eso de las 6:00 A.M., es así porque se considera que el mejor momento para volar es por la mañana ya que al amanecer baja la temperatura, la atmósfera y el viento son muy estables, lo que garantiza un despegue, trayectoria y aterrizaje suaves.
Pero, ¿qué hace volar a un globo?, para esta respuesta no hay más que recordar las clases de física de la secundaria. Lo que hace volar cualquier clase de globo es la diferencia entre la densidad del aire en su interior con la del aire del ambiente. Para que un globo se eleve, el aire en el interior debe estar a una temperatura mayor que la que le rodea. Es un principio básico pero que se ha utilizado ya por más de 200 años. Pero no creas que esta información te la tienes que aprender o que te van a dar una clase, todo el funcionamiento de un globo te lo explica el capitán de la nave, en el interior del globo, ¡imagínate!, dentro del globo mientras se va inflando.
Después de que eliges el lugar donde quieres volar, Teotihuacan, Morelos, Querétaro o Hidalgo, por mencionar algunos lugares y estados del centro de la República donde hay operadores para volar en globo, y de que madrugas para estar ahí, viene el primer paso que es el armado del globo.
Los globos son transportados en camionetas; tienen varias partes: una es el globo en sí que está confeccionado en su mayoría en nylon ripsto (entre otros materiales que lo hacen resistente a altas temperaturas y autoestinguible, lo que permite que sean muy seguros al impedir que se propague el fuego). Este globo va guardado en una especie de costal o bolsa relativamente pequeño; después tenemos la canastilla que está hecha de mimbre y ratán, también cables de acero que sostienen una parte importantísima que es el la unidad de calor o quemador y en la canastilla van los tanques con gas propano y otros instrumentos. Hay canastillas que pueden transportar desde 1 hasta 27 personas. En México las más utilizadas son las de 4 a 5 personas.
Por lo general te quedas de ver con el operador a cierta hora en la ciudad y de ahí ellos te transportan y después de volar te regresan al mismo sitio, pero también puedes acordar verlo directamente en el sitio de despegue. Eso sí, tienes que reservar con una o dos semanas de anticipación y pagar 50% del vuelo. El resto se liquida antes de volar.
Ver cómo se arma y se infla un globo es sorprendente. Para la realización de esta nota realizamos tres vuelos. Uno en Zumpango, el segundo en Teotihuacan, ambos en el Estado de México, y el tercero en el festival “El cielo de colores”, que se realiza en León, Guanajuato.
En Zumpango nos tocó ver inflar cuatro globos: el conocido como el Esmeralda, de colores amarillo, azul y rojo, que por cierto estaba recién desempacadito de Inglaterra y era vuelo inaugural; el ámbar, mejor conocido en el norte del país como el Globo de Coppel; el Britania en color plata, y finalmente el popular globo de Telcel.
Y empezó el ritual de armar los globos. Primero se coloca en la canastilla los tanques de combustible y el quemador. Después se acuesta la canastilla y se conecta a la tela que forma el globo con mosquetones. La tela que forma el globo puede estar previamente extendida (después de salir de la bolsa) o no dependiendo del capitán. Una vez conectados tela y canastilla se va inflando el globo con un ventilador. Cuando está lleno a 60 o 75% de aire a temperatura ambiente (llamémosle frío) y antes de que se comience a calentar, el capitán de la nave te invita a pasar al interior del globo. Cuidando de no pisar directamente la tela nylon del globo para no dañarlo; poco a poco te vas introduciendo hasta el centro del globo. Aquí el capitán te explica el funcionamiento, aquello de la densidad del aire que te platicamos. Al salir del globo el personal de apoyo, con una unidad de calor o quemador que viene en la canastilla, comienza a calentar el aire del interior del globo. La diferencia de temperatura, que va de 70 a 90oC en el interior con la que se encuentre afuera, empieza a levantar el globo. Poco a poco los globos van tomando su forma y comienzan a erguirse en posición vertical.
La altura aproximada de cada uno de los cuatro globos era de unos 28 m y el diámetro de 18 m. Tienen una capacidad de entre 90 y 120 mil pies cúbicos.



En México, salvo en festivales como el de León, es raro ver más de dos globos juntos, aquí teníamos cuatro, un espectáculo formidable que siempre, invariablemente, atrae a gran cantidad de personas, que vienen de las comunidades cercanas a ver este evento.
Todo en orden, abordamos los globos y ¡aquí vamos! Los quemadores calientan aún más el aire y vamos hacia arriba. Los despegues son muy suaves, literalmente estás flotando, comienzas a ganar altura, 50, 100, 200 y hasta 300 m. El viento empieza a desplazar el globo. El volar por la mañana, casi al amanecer, permite tener un control muy preciso de la aeronave, volar más tarde o al mediodía complica los vuelos, ya que aparecen corrientes termales que no se ven pero que ahí están. Estas corrientes suben y bajan lo que hace más difícil una navegación estable.
Desde arriba observas un panorama diferente, los campos de cultivo se ven como un tapiz de diferentes colores, las casas y los árboles como de juguete. Sientes como si fueras parte del equipo del creador del planeta y que estás supervisando la gran obra, bueno al menos eso es lo que sentí yo. Y el aire fresco a tu alrededor que se calienta con cada apertura del quemador que nos hace ganar altura. Pasamos arriba de una arboleda y el globo desciende hasta rozar con las copas de los árboles. El capitán nos anima a tomar una rama de la copa, la rama que llaman “de la suerte”. Y otra vez hacia arriba a seguir disfrutando del maravilloso paisaje y del cielo azul que enmarcaba el vuelo. El subir y bajar permite darte cuenta del control tan preciso que tiene el capitán sobre la aeronave. Los vuelos duran aproximadamente de 60 a 75 minutos.
Cuando estás arriba dependes 100% de las condiciones del clima. Para saber qué dirección lleva el viento, antes del despegue se lanzan unos globos llamados “pibal”, que son pequeños globos de látex con helio. Con base en esa dirección se puede calcular en qué área es posible aterrizar, aunque el lugar preciso no se sabe y un buen aterrizaje depende de la habilidad del capitán y de la aeronave, es decir, la calidad del globo. El globo puede aterrizar en un campo de cultivo, en un claro y hasta en un jardín de una casa si fuera necesario. El aterrizaje es parte importante de la emoción de volar en globo.
Nuestro tiempo en el aire se agotaba y era tiempo de descender. El viento había dispersado a los cuatro globos por lo que todos aterrizaron en lugares diferentes; a nosotros, que íbamos en el globo Esmeralda (multicolor), nos tocó aterrizar en un rancho.
Fue un aterrizaje suave. Los viajes en globo cuentan con personal de apoyo que va rastreando los globos para después recuperarlos.
Una vez en tierra había que celebrar, y es costumbre dar gracias con la “oración del aire” que el capitán de la nave dice:
“El viento nos ha dado la bienvenida con suavidad, el sol nos ha acariciado con sus cálidas manos, hemos volado tan bien y tan alto, que Dios se ha unido a nosotros en nuestra alegría, y nos regresa con suavidad, a los adorables brazos de la madre tierra.”
Y después de dar gracias venía la acostumbrada celebración y el brindis con una copa de champagne o sidra, dependiendo del bolsillo de cada quien.
Luego de jugar hay que recoger los juguetes, había que empacar el globo nuevamente en la pequeña bolsa. Viajeros y técnicos nos unimos para recoger el globo, sacando poco a poco el aire y formando con la tela una gran línea que después se iba metiendo a la bolsa. Una vez concluida esta tarea, todos nos sentamos sobre ella para sacar el aire restante y con esto terminar nuestra primera experiencia en globo.



La semana siguiente volamos sobre la Ciudad de los Dioses, la zona arqueológica de Teotihuacan. Este vuelo, aunque es panorámico, tiene un sabor especial. Volar sobre esta antigua ciudad te permite no sólo ver desde otro ángulo las pirámides sino también apreciar la casi perfecta distribución de la ciudad, con sus calles formando ejes claramente trazados. En Teotihuacan casi siempre los amaneceres son claros o con algunas nubes sobre el intenso azul. Cruzamos de un lado a otro de la zona pasando sobre la Pirámide del Sol y poco a poco el viento nos llevó por una parte de la Calzada de los Muertos, para después iniciar el descenso. Para lograrlo, el capitán comienza a igualar la temperatura en el interior del globo con la temperatura ambiente. Al momento de bajar coincidimos con un tren que pasaba y en un momento íbamos en línea paralela al tren, el cual nos saludó con su clásico sonido. Finalmente aterrizamos y los niños de una escuela cercana nos ayudaron a guardar el globo en su bolsa. Cabe señalar que estos vuelos sobre Teotihuacan han sido de gran ayuda para los investigadores ya que se pueden tomar fotografías muy precisas de la zona arqueológica, lo que ha permitido confirmar algunos datos y postular nuevas hipótesis.
Finalmente terminamos nuestro recorrido al mundo de los globos con el festival “El cielo de colores”, que se celebra año con año en el mes de diciembre en la ciudad de León, Guanajuato. Aquí te vas a topar con un mar de globos, de todos colores y de varias partes del mundo. En esta ocasión se reunieron 27 que volaron sobre la presa del Palote en el parque metropolitano de León. Como observador, la cita es a las 6 de la mañana para que puedas apreciar cómo van inflando a estos gigantes. Ver los globos despegar, el reflejo que generan en el agua de la presa y finalmente observar el cielo multicolor es un espectáculo que no te debes perder.


QUIEN TE LLEVA?

Para volar sobre Teotihuacan, Tequesquitengo o Zumpango te recomendamos contactar a Impacto Publicitario, empresa en la cual todos sus pilotos tienen licencia mexicana para volar globos aerostáticos y las aeronaves son de reciente modelo. Para informes y reservaciones comunícate al tel. 01 (55) 5572 2738 o 5393 9629. Se requiere reservación con dos semanas de anticipación. También realizan vuelos especiales en cualquier punto de la República Mexicana.

Si requieres tomar fotografías o videofilmaciones aéreas te recomendamos contactar a Flying Pictures de México, empresa con muchos años de experiencia en estas actividades, además de ser los pilotos del globo Telcel. Comunícate al tel. 01 (55) 5398 3167.



COMPRAR UN GLOBO?

Volar en globo es un deporte y en otros países hay quien sale cada fin de semana a volar su aeronave. Si estás interesado en practicar este tipo de vuelo, es posible que puedas adquirir un globo compartiendo el costo con un grupo de amigos como hacen en Europa y E.U. El precio va de los 30 mil dólares en adelante y todo el equipo cabe perfectamente en la esquina de una cochera. Si te interesa una aeronave y aprender a volarla puedes contactar a Cameron Balloons México al tel. 01 (55) 5398 3167.