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Volteando hacia arriba
![]() Observación del Cielo La astronomía puede llegar a ser otra actividad fascinante o un buen tema para quienes disfrutan de actividades al aire libre. A simple vista, hay muchas posibilidades de entretenerse mirando el cielo. ¿QUÉ PODEMOS Observar? • La luna. Puede ser útil conocer las fases de nuestro satélite natural, a fin de planificar las excursiones. Un campamento bajo la luna llena puede ser una experiencia muy emocionante, la luz solar reflejada en ella puede darnos la oportunidad de pasear sin las restricciones que impone la completa oscuridad e incluso nos puede ahorrar el uso de luz artificial. Por el contrario, en las noches sin luna lo interesante radica en los objetos más tenues que podemos observar si nos concentramos y adaptamos a la oscuridad. • Planetas. Saber que los planetas no cintilan y las estrellas sí (que la luz que emiten los primeros no “tiembla” o se interrumpe). Si somos observadores de este detalle lograremos ubicar algunos de los más brillantes compañeros de nuestro Sistema Solar, sin necesidad de binoculares o telescopios: Venus (al amanecer y al anochecer, por lo cual se le conoce como “lucero de la mañana o lucero vespertino” siendo el más brillante de todos los planetas), Marte (de color rojizo), Júpiter y Saturno (ambos amarillentos). Mercurio es imposible verlo por su cercanía al Sol. Urano, Neptuno y Plutón son virtualmente invisibles por estar en el límite de la vista humana, requieren de telescopio. ¡Se calcula que en una noche clara sin luna podemos llegar a observar unas tres mil estrellas a simple vista! • Las constelaciones. El ejercicio de encontrarles forma a los conjuntos de estrellas puede ser una manera de estimular nuestra imaginación y hasta de utilidad para sabernos orientar, tanto como para determinar la latitud a la que estamos. Para los que vivimos en el hemisferio norte, resulta importantísimo ubicar a la Estrella Polar, que es la estrella más brillante de la constelación de la Osa Mayor. ¡O incluso crear nuestra propia constelación: la del molcajete, la del rehilete, la mariposa, etc.! • La Vía láctea. Ese manto lechoso que surca lo alto del cielo nocturno, que es en realidad polvo y miríadas de estrellas que forman una discontinuidad de zonas más claras que otras y hacia donde se encuentra el centro de nuestra galaxia, llamada precisamente Vía láctea. • Los cometas. Visitantes eventuales o regulares de nuestro Sistema Solar interior. Emisarios de lejanos espacios, provenientes de mundos remotos o simples trozos de “hielo sucio”. Siempre han sido motivo de fascinación, leyenda, miedos o augurios. Aquí necesitamos saber cuál es el cometa que está de moda por encontrarse cerca de la Tierra. En años pasados hubo algunos muy connotados como el Halley (1985-1986), Yakutake (1996) o Hale-Bopp (1997) que surcaron los cielos y permitieron maravillarnos con sus colas y cambios que sufren al paso de las noches. • Muchos otros objetos celestes. Cuando no hay luna llena en el firmamento, podemos distinguir algunos otros objetos más tenues. Es más fácil verlos en lugares altos, despejados, secos y lejos de las grandes concentraciones humanas. Las galaxias y nebulosas, algunas de las cuales pueden ser observables a simple vista, las podemos ubicar en una carta o círculo celeste. Los cúmulos de estrellas, abiertos o cerrados, o los sistemas de estrellas dobles, triples, etc., los podemos descubrir con unos binoculares de poco aumento. Y qué decir de las radiantes meteóricas o estrellas fugaces (meteoritos) que aun siendo tan efímeras son un toque mágico que nos hace sobresaltar de gusto cuando tenemos la fortuna de verlas al voltear hacia el lugar donde aparecen. En la gráfica de la derecha aparece una pequeña guía donde se puede observar la constelación del Carro, conocido también como Osa Mayor (a), Casiopea (b) y Orión (c). También aparece la estrella polar (d) y la Vía Láctea, que se aprecia como una banda brumosa. |
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