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¿Dónde estás?
![]() Orientación Cuando se está en contacto con la naturaleza es muy importante saberse ubicado, dónde estamos parados y cómo se comporta el entorno donde nos encontramos. Esto para poder orientarnos en caso de buscar un punto específico dentro de un bosque, para decidir cuándo es conveniente regresar al campamento por cuestion de lluvia o en caso de estar perdidos. Actualmente existen muchos equipos sofisticados que pueden orientarte vía satelite, incluso sobre el clima, pero aunque hagamos uso de estos equipos siempre es recomendable conocer lo básico de geografía, climatología y meteorología. Hay que tener claro que en México estamos situados en el hemisferio norte, por lo que los rayos del sol llegan oblicuos la mayor parte del año (en todo el país esto es evidente en el invierno), produciendo sombras en esa dirección. Aunque con la excepción del verano, ya que la mitad del territorio mexicano está ubicado al sur del Trópico de Cáncer, durante algún tiempo no habrá sombras al norte. A consecuencia de su ubicación geográfica, en nuestro país existen dos temporadas del año claramente identificadas: la de lluvias y sequía. Ahora bien, hay que saber que en éstas el régimen de vientos dominante es también distinto y cambia. En la sequía normalmente los vientos dominantes son del oeste, en tanto que en la época de lluvias son del este. Recordemos que esto es una generalidad, porque si estamos en las costas del Golfo de México, la mitad del año más bien los vientos soplan del norte, de allí los famosos fenómenos que los mexicanos llamamos “Nortes”. Bajo este principio lo demás es un complemento muy útil para entrar en detalles y no está de más saber del clima de la región que vamos a visitar: vientos dominantes, temperaturas máximas, mínimas y humedad. En México, en las caras norte de las montañas se acumulará más nieve, la vegetación será más exuberante y habrá mayor disponibilidad de agua. También los árboles presentarán más acumulación de líquenes y, de acuerdo con los vientos dominantes, veremos que crecen más ramas hacia un lado que hacia otro, lo cual es conocido como el efecto “bandera”. Las altas montañas, en sus vertientes orientadas al norte, son las más escarpadas y expuestas a la erosión y, si fueron afectadas por glaciares, se notarán más los rasgos asociados a ellos. Analicemos un caso práctico ¿Cómo sabremos hacia donde está el norte si se nubla? En primer lugar, aunque parezca redundante, siempre hay que saber dónde estamos, porque de aquí parte todo lo que necesitamos para resolver el problema. Por ejemplo: si estamos en el Citlaltépetl o Pico de Orizaba en la cara occidental de la montaña y en invierno, una primera ayuda sería fijarnos en las mayores acumulaciones de nieve o en las ramas de los árboles hacia dónde están preferentemente orientadas. Si descubrimos estos detalles sabremos más o menos hacia qué lugar está el norte. Ahora bien, otro ejercicio consiste en colocar nuestras manos de la siguiente forma: la izquierda en la dirección opuesta a donde sopla el viento y la derecha al contrario, esto querrá decir que el occidente está a la izquierda y el oriente a la derecha. Si no hay viento podemos valernos de la salida y puesta del sol: Si damos la espalda a la dirección donde sale el sol y levantamos nuestro brazo derecho 900 a nuestro costado, la dirección que apunta el brazo será el norte. Nunca debes salir sin una brujula y dependiendo del presupuesto pues un GPS. |
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