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![]() EL SÓTANO DE LA LUCHA
En los albores del siglo XXI, cuando pareciera que cada rincón del planeta ha sido visitado y documentado, no se nos ocurre voltear la mirada hacia un mundo aún ignorado, que palpita bajo nuestros pies: el mundo subterráneo y sus cavernas. Es en este universo donde, en su más estricto sentido, la palabra “exploración” es una realidad para aquellos que buscan espacios únicos que han permanecido intactos desde su creación, la última frontera aquí en la Tierra donde la geografía poco ha avanzado. Vayamos al encuentro de uno de ellos. Nuestra aventura inicia en la porción occidental de Chiapas, estado particularmente intenso con un verdadero universo de escenarios naturales y una policromía étnica y cultural muy interesante. Día 1 6:00 A.M. Un aire húmedo se estrella en mi rostro, frente a nosotros un cuerpo de agua inmenso de un azul profundo se pierde en el horizonte uniéndose con el cielo, y cubiertas de bruma se perfilan las montañas de la Selva del Mercadito y la Reserva El Ocote. Estamos en el embarcadero de la población de Raudales de Malpaso, 90 km al sur de Cárdenas, Tabasco, en los límites con el estado de Oaxaca, a la orilla de la presa Malpaso, una de las tres hidroeléctricas más importantes del sureste. Abordamos una lancha colectiva de la Sociedad Cooperativa Quechula con capacidad para 15 personas, que da servicio a las pequeñas comunidades ubicadas a la orilla de la presa, y enfilamos con destino a la comunidad de La Lucha. La lancha es rápida y la brisa nos refresca el cuerpo. A lo lejos algunos enormes troncos sobresalen del agua donde garzas blancas se posan en sus ramas. 8:00 A.M. Llegamos a una solitaria playa muy cerca de la desembocadura del río de La Venta, principal alimentador de la presa; bajamos nuestras mochilas y la lancha se aleja prometiendo regresar al día siguiente. La comunidad de La Lucha se encuentra tierra adentro, a hora y media de camino. Por una pequeña vereda comenzamos a subir, empieza a sentirse calor; después de un tiempo el terreno se vuelve horizontal y al voltear vemos a lo lejos la inmensidad de la presa. Avanzamos entre lo que era hace todavía unos años una selva inhóspita y virgen: la Selva del Mercadito, y que hoy la mano del hombre ha impactado. 10:00 A.M. Llegamos a nuestra primera escala, niños y algunas personas de la comunidad salen a recibirnos y nos miran con curiosidad. La Lucha se estableció en 1978 con la llegada de pocas familias colonizadoras de campesinos tzotziles. Antes nadie habitaba el lugar, desde ese tiempo la población ha crecido y han destruido la selva que está a su alcance. Descansamos un momento y aprovechamos para refrescarnos en un pequeño manantial ubicado a un costado de la iglesia y conseguimos una deliciosa agua de piña natural. Después de informar a las autoridades de nuestro deseo de visitar el Sótano, continuamos subiendo durante treinta minutos y comenzamos a penetrar en partes verdaderamente densas de selva. Una hora después llegamos al inicio de un hermoso cañón. No puedo dejar de lado mi asombro al ver los gigantescos bloques del tamaño de una casa por los que tendríamos que iniciar nuestro ascenso. El murmullo del río que proviene del sótano nos acompaña la primera media hora pero no distinguimos el caudal que se pierde entre los inmensos bloques. La parte más atlética y divertida de esta mágica aventura es precisamente el ascenso por el cañón. Es indispensable llevar una mochila de buen diseño, cómoda y bien ajustada a la espalda, así como ropa holgada y principalmente tenis de montaña con un buen dibujo en la suela, ya que se necesita tener una excelente adherencia y estar brincando constantemente entre los bloques que en su mayoría están cubiertos de una fina capa de musgo muy resbaloso. El paisaje a los lados del cañón es impresionante, árboles de 30 m de altura y una vegetación densa de grandes helechos y hojas de hule impide penetrar en esta muralla verde. Todo es exhuberancia y sonidos de aves; las chicharras frotando sus alas llaman a la lluvia. A medida que avanzamos los bloques se hacen más pequeños, pero las paredes, ahora verticales, alcanzan una altura mayor de 100 m, grandes árboles, lianas y maleza cuelgan de sus paredes. El clima aquí es fresco y agradable, estamos sumergidos en un mundo vegetal y se respira un ambiente lleno de humedad. Durante tres horas subimos, bajamos y brincamos entre las grandes rocas producto de una serie de inmensos colapsos de lo que hace miles de años fue parte de la bóveda de un río subterráneo, como lo es ahora el Chontalcoatlán en Guerrero. De pronto, el cañón se hace más angosto y termina bruscamente en una altísima pared de roca, nos detenemos un momento y sacamos cascos y lámparas, y les pedimos a los compañeros que vienen por primera vez que hagan lo mismo; sorprendidos, no entienden el motivo, sólo les decimos que viene la parte más fascinante de la aventura. 14:30 P.M. Frente a nosotros se encuentra una entrada de 20 m de longitud por 5 de altura de donde sale una ligera bruma, comenzamos a descender por el lado derecho por una inclinada rampa, a medida que bajamos el olor de los ácidos húmicos, característicos de las cavernas, nos invade. Al final de la rampa un pequeño salón de piso plano de lodo consolidado nos permite ver hacia arriba la luz exterior que entra por la boca, encendemos nuestras lámparas y comenzamos a seguir la galería, a los pocos metros descubrimos una serie de “gours” (piletas calcáreas de carbonato de calcio cristalizado de color café muy claro llenas de agua cristalina de tonos azul turquesa, como pequeñas albercas unidas). Sobre nuestras cabezas cuelgan de la bóveda hermosas concreciones en forma de delicados cortinajes. Uno a uno y maravillados caminamos con mucho cuidado entre la unión de los gours, al hacerlo nuestra sorpresa es todavía mayor al ver varios peces que nadaban ágilmente. Se trataba de bagres ciegos, semipigmentados de la familia “ramhibia”, seres totalmente adaptados al medio subterráneo de oscuridad absoluta. Son fósiles vivientes producto de una larga y compleja evolución, por lo que esperamos que la gente que visite este lugar sólo los admire y respete, porque nadie está ahí para cuidarlos, únicamente la conciencia individual. Pasando los gours aparece el río el cual seguimos, más adelante la profundidad se hace mayor pero buscamos los lugares poco profundos y cruzamos sin necesidad de nadar. A nuestro lado izquierdo nuevos escurrimientos de carbonato de calcio brillan como millones de pequeñas estrellas al alumbrarlos con las lámparas. Frente a nosotros y a lo lejos, la luz de una entrada resalta en la oscuridad. La galería por donde caminamos tiene un ancho variable de entre 15 y 25 m por 25 de altura. A medida que avanzamos, la entrada que antes se veía lejana se convertía en la imponente entrada al Sótano de La Lucha, con una altura superior a los 30 m. 16.00 P.M. El recorrido subterráneo, desde la entrada al final del cañón hasta este lugar, es de 650 m. Qué sensación más extraordinaria cuando por fin llegas al interior del sótano, tal pareciera que en cuestión de segundos te transportaras en una cápsula del tiempo a los confines de la creación, un mundo semiselvático y perdido, protegido por sus altas paredes y por esta tan singular entrada, está frente a tus ojos. El interior del Sótano está cubierto por una densa selva, todo el piso está constituido por bloques de gran tamaño. En una clásica sima de hundimiento que se formó hace miles de años al colapsarse con el techo de un gran salón abriendo una enorme ventana al universo, en su interior habita una gran cantidad de fauna (loros y guacamayas, entre otros). Sólo en la galería subterránea pudimos apreciar el río, ya que en el centro del Sótano corre por debajo de los bloques al igual que en el cañón. En temporada de lluvias (agosto, septiembre y octubre), cuando se incrementa notablemente el caudal del río, éste aflora por el centro del sótano e imposibilita su visita. Tendido en la arena, contemplo la boca circular del abismo y las nubes que cruzan el cielo. Cualquier ser humano que tenga la oportunidad de pasar algún tiempo en un lugar único como este, repleto de las maravillas del reino animal y plantas exuberantes, siente como una necesidad instintiva la sagrada obligación que tiene la humanidad de proteger nuestro medio ambiente. La cueva y el sótano forman un sistema subterráneo sin igual en el mundo, ya que no es necesario efectuar el descenso por una cuerda de 240 m desde la parte de arriba como en otros abismos, para llegar al fondo. Es considerada la cavidad más hermosa de Chiapas y su boca tiene un diámetro de 250 m. Fue descubierta por prospección aérea en 1973 por espeleólogos italianos, pero su exploración se inició en 1981 por lo inaccesible de la zona en ese entonces. 18.30 P.M. Montamos las tiendas en los espacios menos rocosos para protegernos de los mosquitos; por la noche, la visión de la bóveda celeste cuajada de estrellas fue más maravillosa y una infinidad de sonidos del palpitar de la selva nos embotaba la imaginación, por lo que preferimos pasar la noche afuera y soñar con los ojos abiertos platicando con nuestro interior. ¡Qué momentos inolvidables estábamos viviendo! Este sitio ha permanecido así a lo largo de varios cientos de miles de años… y esperamos que permanezca igual mucho tiempo. ![]() Día 2 7.00 A.M. El bullicio de los loros que habitan en las paredes del Sótano y el volar de un lado a otro nos despierta; preparamos café y desayunamos. Cruzamos por el centro del Sótano al extremo contrario del campamento hasta llegar a una cueva de 400 m de longitud donde nace el río. Presenta enormes acumulamientos de lodo y la bóveda tiene una altura de 50 a 60 m, finalizando en un lago el cual fue recorrido en 1986 por un espeleobuzo italiano que recorrió 300 m bajo el agua en una galería inundada hasta llegar a un derrumbe. 9.00 A.M. Regresamos al campamento, es hora de partir. Llenamos nuestros recipientes de agua fresca del Sótano y cargamos nuestras mochilas ya más ligeras. Cruzamos nuevamente la galería y salimos al cañón; una última sacudida a la arena de nuestras botas; exprimimos y acomodamos las calcetas y ajustamos las agujetas. Iniciamos el descenso, la bajada es poco menos extenuante, pero lo hacemos con cuidado fijándonos dónde ponemos los pies. Alcanzamos el inicio del cañón y tomamos a la derecha la vereda que nos conducirá a la comunidad. Los pies comienzan a doler un poco pero el dolor es agradable combinado con satisfacción, pues está valiendo la pena le esfuerzo; se presentan algunos resbalones chuscos y sin mayor problema. 01:00 P.M. Llegamos a La Lucha; el día anterior se había encargado que nos prepararan algo de comer para el regreso. Lo que nos sirven supera nuestras expectativas y nos sabe a gloria. Caldo de pollo en chile con verduras, frijoles de olla y blancas tortillas, y para bajar el bocado agua de limón real. Cada sorbo de caldo y cada mordida a la pieza de pollo auténtica de rancho es una delicada porción de ese México que pocos conocen y que los verdaderos exploradores buscamos, en este apartado rincón donde no hay ni poses ni modernidad que anulen tradiciones y costumbres, sólo gente sencilla que es feliz con lo que tiene. 02:30 P.M. Nos despedimos de los niños y de la gente amable, les hemos dejado dulces, juguetes y alguna ropa que previamente traíamos desde México; prometemos regresar porque la belleza del Sótano y los amigos, sin duda, nos obligarán a hacerlo varias veces. 04:00 P.M. Lentamente bajamos el último tramo de vereda antes de tocar el agua de la presa, los pies parecen de trapo, tiramos la mochila y nos refrescamos en la orilla; a lo lejos el ruido de la lancha que se acerca. 04:30 P.M. Llega puntual como habíamos quedado; ya nos estamos saboreando una mojarra frita y una cerveza bien fría en el embarcadero de Malpaso. DATOS Carta topográfica INEGI: 1:50,000 E15C47 “La Garza” Coordenadas: 17°03’40” Latitud Norte 93°53’23” Longitud Oeste Altitud entrada de la cueva de acceso al Sótano: 60 msnm • La comunidad de La Lucha pertenece al municipio de Ocozocoautla. • El acceso a Raudales de Malpaso desde México, D.F. es por autobús ADO. • El costo de la lancha colectiva por persona es de aproximadamente $60.00 por viaje sencillo; también se ofrecen viajes especiales. Existe otro embarcadero en la población de Apic-Pac al norte de Ocozocoautla, desde ahí se puede iniciar la excursión. • La visita al Sótano se puede hacer en dos días y dependerá de la disposición de tiempo y condición física de los participantes. Cualquiera con condición aceptable, equipo adecuado y buena orientación de los guías puede realizar la visita. En la comunidad de La Lucha se puede conseguir un porteador o cargador, si necesita cargar algún equipo extra. • En el interior del Sótano existe abeja africanizada, por lo que es recomendable llevar en el botiquín algún antihistamínico (avapena en tabletas o inyectable), en caso de picadura grave, así como repelente de moscos. No trate de cruzar el centro del Sótano si detecta la presencia excesiva de abejas. Tenga cuidado de internarse en las partes más densas de selva, puede existir el peligro de mordedura de serpiente. • Se puede visitar el Sótano todo el año con excepción de los meses de lluvia. • Es recomendable llevar una pequeña cuerda de 30 m de longitud, así como lámpara adicional, focos y pilas de repuesto. ¿Quién te lleva? Puede realizar la visita con guías profesionales; contacta en México, D.F. con Ricardo Arias, autor de este artículo, al teléfono: 01 (55) 5871 9748 |
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