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Número 6


  
          



MÉXICO TERRITORIO DEL MAMUT

Con un impresionante tamaño y descomunales defensas, los restos de estos gigantes se hacen presentes como testimonio del pasado prehistórico de México.

Imagínate que sales de tu casa temprano y en la esquina, en lugar del autobús que te lleva al trabajo, que debe medir no más de 2 1/2 metros de altura, encuentras un ser de hasta 4 metros y medio, con impresionantes colmillos de 3 m. Pues si tu suerte hubiese sido el nacer hace 10,800 años, ten por seguro que autobuses no habría pero el gigante de 4 1/2 metros te lo toparías constantemente. Y no es broma, si vives en el Estado de México, Distrito Federal, Puebla, Nuevo León, Jalisco o Tamaulipas, entre otros estados, exactamente donde estás leyendo este artículo probablemente un mamut haya cruzado, o estuviera alimentándose, o bebiendo agua, o peleando por aparearse o incluso estuviera a punto de entrar en contacto con los primeros seres humanos que poblaron México.
Los mamuts, ahora extintos, pertenecen al orden Proboscidea, que quiere decir animales con probóscides o trompas, al que pertenecen también los elefantes actuales. Algunas de las características principales de los proboscidios son la construcción de los huesos en las patas (graviportal) y su peculiar manera de andar. De tal forma que en el orden Proboscidea podemos encontrar especies gigantescas como mamuts lanudos hasta especies pequeñas, de no más de metro y medio de alzada, mamuts pigmeos; además, un orden cercano son los hiracoideos, animales de África y el Cercano Oriente, del tamaño de los conejos y con el mismo mecanismo para caminar.
Los proboscidios tienen su origen a fines del Eoceno, hace más de 37 millones de años. Como muchos grupos en busca de alimento, varias especies de proboscidios emigran dentro del Viejo Mundo, de lo que conocemos como África, su lugar de origen, hacia nuevos territorios como Europa, Asia y, finalmente, a América. En México estuvieron presentes tres tipos de proboscidios: gonfoterios, mastodontes y mamuts, así que no todo esqueleto “parecido a un elefante” que se encuentre en México es necesariamente un mamut, y para comprender mejor las diferencias entre ellos es necesario conocer dónde y cómo vivían.
Los primeros migrantes del orden Proboscidea en el Continente americano llegaron a través del estrecho de Bering y son de una familia que se denomina Gomphotheridae o gonfoterios, como se le conoce en México. Estos gonfoterios son los proboscidios más antiguos en nuestro país, estuvieron presentes desde fines del Mioceno hasta fines del Pleistoceno y llegaron incluso hasta algunas regiones de América del Sur. Los gonfoterios tuvieron presencia junto con varios géneros y especies dentro del territorio mexicano. Su aspecto físico era muy parecido al de los elefantes actuales, sólo que el dorso era más largo, casi horizontal, y no tenía jorobas tan pronunciadas. Llegaban a alcanzar hasta 2 metros y medio de altura. Sus defensas, mal llamadas colmillos pues corresponden a los incisivos, eran muy rectas y una de sus características principales eran sus molares que presentan cúspides. Los gonfoterios eran animales que preferían los bosques y las selvas debido a que su “menor” tamaño les permitía desplazarse a través de ellas. Los gonfoterios en México vivieron en el suroeste y noroeste del país. Cabe mencionar que otra familia, Amebelodontidae o gonfoterios con colmillos de pala, vivieron durante el Mioceno medio y tardío (15 a 5 millones de años) en Norteamérica (nunca más al sur de la actual Canadá).
Los mastodontes estuvieron presentes en México desde el Pleistoceno temprano, aunque la familia Mammutidae, a la que pertenecen, llegó desde mediados del Mioceno a Norteamérica. Eran animales que preferían bosques templados así como bosques de coníferas. Los mastodontes llegaban a alcanzar una altura de 2 1/2 hasta 3 metros. A diferencia de los gonfoterios, sus incisivos o defensas eran un poco curvos y el lomo era menos horizontal. En México se les ha localizado principalmente en la zona noreste del país. Se sabe que los mastodontes tuvieron una amplia distribución desde Alaska hasta el área central de México. De los tres grupos de proboscidios con presencia en México, gonfoterios y mamuts fueron muy abundantes; sin embargo, en el caso de los mastodontes se tienen escasas referencias de su presencia en México. Se han registrado 23 ejemplares de mastodontes distribuidos en 15 localidades, la mayoría a más de 1,500 m so-bre el nivel del mar. Los encontramos en estados como Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Hidalgo, Estado de México y Puebla.



Hay que tener cuidado de no confundir a los mastodontes con los mamuts, ya que el nombre científico de ambos es muy parecido: el mastodonte americano es Mammut americanum, en tanto que el del mamut que tuvo presencia en México es Mammuthus columbi.
Llegamos al tercer grupo de proboscidios con presencia en México: el mamut. Sin duda los mamuts son los proboscidios extintos más afamados por la difusión que se les ha dado, pero sabemos ahora que no fueron los únicos con presencia en México.
En el mundo existieron aproximadamente 10 especies diferentes de mamuts. De Asia pasan a América dos de ellas: el Mammuthus meridionalis, a principios del Pleistoceno, y a finales de esa Era, el Mammuthus primigenius (conocido como mamut lanudo) que sólo llegó hasta el norte de Estados Unidos. Las investigaciones que se han realizado consideran que la especie meridionalis “especia” o evoluciona en América, dando lugar a diversos estados intermedios, que en algunos casos han sido nombrados, como Mammuthus hayi o Mammuthus imperator, hasta llegar a la especie que se ha-lló en México: Mammuthus columbi. En nuestro país, de hecho, se considera actual-mente que sólo una especie de mamut estuvo presente: el Mammuthus columbi (también se le ha llamado erróneamente Mammuthus imperator, pero no es sinó-nimo del Mammuthus columbi).
El Mammuthus columbi alcanzaba hasta 4 1/2 metros de altura, era una de las especies más grandes de mamut que se conoce. El pelaje era muy similar al de los elefantes actuales y no como el Mammuthus primigenius que era lanudo. Mammuthus columbi pesaba cuatro toneladas, en el caso de hembras, y seis en el caso de machos. Las defensas eran muy grandes y curvas, las más extensas de los tres proboscidios en México llegaban a medir hasta 3 1/2 metros.
Su lomo tenía una inclinación de unos 30 grados a diferencia de los mastodontes y gonfoterios que era casi horizontal. A semejanza de los elefantes actuales, los mamuts se desplazaban en grupos matriarcales, la hembra madre mayor al frente, después las hembras jóvenes y al final las hembras y machos más jóvenes del grupo. Entre los 15 y 20 años, cuando comienzan a madurar, los machos se van separando del grupo, se mueven solos y sólo se acercan al grupo para aparearse. Se considera que los mamuts llegaban a una edad de 80 años.
Los mamuts se distribuyeron en lo que conocemos hoy como el Altiplano Central de México en zonas de pastizales. Se alimentaban de pastizales altos y se cree que requerían hasta 200 kilos diarios de alimento. Hay que recordar que el constante cambio climático del Pleistoceno daba lugar a que los ecosistemas cambiaran de lugar y por tanto las especies emigraban para buscar alimento. Tratamos de concentrarnos en este artículo en un periodo de tiempo de entre 10 mil a 15 mil años A.P. (en adelante: antes del presente) por ubicarse en ese tiempo la forma más cercana al actual territorio del país y a la aparición del hombre sobre el mismo, hace aproximadamente 10,800 años A.P.

Pero, ¿qué causó la desaparición de los mamuts en México? Este tema todavía está a discusión y existen varias teorías. Una de las más aceptadas se refiere a la disminución de pastizales nutritivos con los que se alimentaban, consecuencia de los diferentes cambios climáticos del Pleistoceno. Así pues, el alimento no era lo suficientemente nutritivo para sostener la condición saludable de un mamut y poco a poco su salud fue mermando e incluso fuera más vulnerable a enfermedades y a otro tipo de desgracias producto de una salud deficiente. Otra de las teorías que compite con la anterior está ligada con la presencia del hombre. Es bien sabido que el hombre cazaba mamuts para su casi total utilización, aunque en México hasta ahora son pocos los registros de asociación mamut-hombre, lo cual no indica que no existiera dicha práctica. La teoría propone que el exceso de caza fue ocasionando la desaparición de la especie. Pero también hay teorías que derivan de estas dos, como el caso de que el hombre o los animales domésticos que lo acompañaban, como los perros, fueran portadores de enfermedades que eventualmente transmitieron a los mamuts y para las cuales su organismo no estaba preparado. Tal vez la causa de la extinción fue una combinación de las dos teorías principales, pero, como sucede en la ciencia, todo esto está en proceso de investigación.



Un caso interesante de cambio climático sucedió precisamente en la cuenca del Valle de México: varias poblaciones de mamuts fueron atrapadas ya que no pudieron emigrar a otra zona y los territorios más allá de la cuenca no brindaban la alimentación que necesitaban, así que se concentraron en este punto. Es por eso que el Estado de México y el Distrito Federal tienen la tasa más alta de hallazgos de mamuts en el país. Dicha cuenca se convirtió en una especie de refugio pero que poco a poco los llevaría a su extinción.
Recientemente un hallazgo ha colocado a un pueblito del Estado de México bajo la mirada de especialistas en paleontología a nivel mundial. La respuesta a la extinción de los mamuts podría estar no en Siberia sino en San Miguel Tocuila, municipio ubicado en la ribera oriental del antiguo Lago de Texcoco, a escasos 10 minutos de Texcoco. Aquí, al excavar una cisterna en la propiedad del Sr. Celso Ramírez, se hallaron por casualidad restos óseos de fauna extinta hace más de once mil años. El hallazgo fue reportado y entre agosto y octubre de 1996 iniciaron las primeras excavaciones paleontológicas en un espacio de 30 m2. La fecha promedio del depósito paleontológico de Tocuila se ubica alrededor del año 11,188 A.P (+/-76). La importancia del yacimiento descansa tanto en su extraordinaria extensión y enorme cantidad de restos óseos recuperados, los que suman para el área excavada más de un millar de segmentos de distintas especies, como en la naturaleza de los eventos que formaron y transformaron el depósito, generando una imagen única del complejo faunístico de la época y de la actividad humana que pudo estar asociada.

De acuerdo con estudios realizados, se ha podido establecer que el depósito se ubica dentro de un canal o un cauce, el cual estaba inmerso en aguas muy bajas a orillas del Lago de Texcoco. La mayo-ría de los restos óseos del yacimiento pertenecen a mamuts (Mammuthus co-lumbi), al menos cinco individuos, dos hembras, dos machos y uno joven aún no definido; pero también hay restos de otros animales asociados a los mamuts, como caballos, Equus sp.; camello, Ca-melops hesternus; bisonte, Bison sp.; conejo, Sylvilagus cunicularius, además de restos de un felino grande. El depósito pudo formarse debido a la acumulación de restos óseos de animales que el cauce del canal condujo hasta el lugar del hallazgo y que podrían haber muerto en diferentes áreas y en distinto tiempo de forma natural, o bien como producto cultural derivado de prácticas de cacería y/o carroñeo, así como destazamiento.

Los restos se encontraban enterrados por los flujos lodosos en estos canales. En el periodo en que aproximadamente se fechan los restos, especialistas han establecido que el Popocatépetl tuvo una intensa actividad hace aproximadamente catorce mil años y el Nevado de Toluca alrededor de 11,600 A.P., lo que también pudo influir en su muerte, pero aún se está investigando. Lo que sí se sabe es que hay una capa de ceniza volcánica sobre los restos óseos y que ésta se depositó mucho tiempo después de que los animales murieran. En algunos huesos de mamuts, especialistas han determinado fracturas producto de la mano del hombre y causadas por algún objeto pesado como rocas, con el propósito de elaborar algún tipo de herramienta con los huesos. Los 30 m2 excavados en Tocuila es sólo una pequeña muestra de lo que parece ser un yacimiento mucho más grande. En las paredes excavadas se aprecian diferentes clases de hueso, seguramente de otros mamuts. Los habitantes de Tocuila han dado referencia de algunos otros hallazgos al paso de los años, mismos que no fueron o han sido reportados, por lo que el potencial de investigación en esta zona, bajo el pueblo de Tocuila, es enorme.
Actualmente se realizan estudios de ADN para determinar si los cinco individuos encontrados en el yacimiento tienen alguna relación, así como se estudian las defensas halladas para saber la condición física y de alimentación que tenían estos mamuts antes de su muerte y tal vez comprender mejor qué ocasionó la desaparición de estos gigantes en la cuenca del Valle de México.
Como ves, México es un territorio rico en restos de proboscidios, especialmente de mamuts, por lo que el futuro nos depara muchos datos interesantes y, quizás, la respuesta al enigma en la extinción de estos maravillosos animales.



RUTA DE LOS MAMUT

Para que conozcas de cerca a estos gigantes, te recomendamos los siguientes museos que cuentan con osamentas completas o piezas de los Proboscidios que habitaron México:

• Museo de Geología de la UNAM. Puedes ver mamut y mastodonte
Jaime Torres Bodet 176, Col. Santa María La Ribera, México, D.F.
Tel. 01 (55) 5547 3900 / 5547 3948
• Museo Nacional de Antropología. Puedes ver Mamut además de maquetas muy realistas de la prehistoria y “Caza del mamut”.
Av. Reforma y Gandhi, México, D.F. Tel. 01 (55) 5553 6381 / 5556 6386
• Museo Prehistórico de Tepexpan
Autopista México-Teotihuacan km 11, Acolman, Estado de México
Tel. 01 (594) 9570 223
En este museo, además de piezas de mamut, puedes conocer al famosísimo hombre de Tepexpan. Si visitas Tocuila aprovecha para visitar este museo ya que están muy cerca.
• Museo de Paleontología de Guadalajara / Federico A. Solórzano Barreta
Av. Dr. R. Michel No. 520, Guadalajara, Jalisco
Tel. 01 (33) 3619 7043 / 3619 6576
En este museo puedes ver los avances de restauración de un esqueleto casí completo de un gonfoterio encontrado en Chapala.
• Museo Regional del INAH en Guadalajara. Puedes ver mamut
Liceo No. 60, Sector Hidalgo, Zona Centro, Guadalajara, Jalisco.
Tel. 01 (33) 3614 9957 / 3614 6521

PARA VISITAR TOCUILA
El yacimiento de Tocuila cuenta con un pequeño museo de sitio donde puedes ver, tal como se hallaron, a un grupo de mamuts. Entre semana puedes visitarlo (de 9 a 13 hrs) si pides permiso a las profesoras del Jardín de Niños que se encuentra junto al museo. Para visitarlo en fin de semana tienes que hacer una cita previa con el Sr. Celso Ramírez al teléfono: 01 (595) 9551 817. La dirección del museo es calle 16 de Septiembre sin número, Tocuila, Texcoco, Edo. de México, en el centro del pueblo; se localiza a unos 15 minutos de Texcoco