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![]() Observación de Tortugas En bahía de Banderas, Puerto Vallarta Cuando regresé a la oficina después de una semana de descanso en la playa con la familia y platiqué con los compañeros de trabajo de los pormenores del viaje, obtuve una respuesta de asombro: ¿Ecoturismo en Puerto Vallarta?, pues sí, así como lo oyen, ecoturismo en Puerto Vallarta. Tal vez suene extraña la combinación pero lo cierto es que Puerto Vallarta se ubica en la Bahía de Banderas que es un punto lleno de vida marina, y los animales marinos no saben nada de hoteles de gran turismo. Muchas de estas especies han vivido o llegan a reproducirse —desde hace miles de años— a esta agua, lo que da como resultado un gigantesco acuario; desde delfines, pasando por ballenas jorobadas y orcas, hasta tortugas marinas. Cientos de tortugas marinas que salen del mar a anidar y depositar sus huevos para así continuar con el ciclo de la vida, y éste, precisamente, era el objetivo del viaje: que mi familia conociera, viera y sintiera lo que yo alguna vez tuve oportunidad de experimentar al ver salir del agua enormes tortugas, ver cómo depositan sus huevos y liberar a las pequeñas tortugas después de nacidas. Momentos que te tocan el corazón y hacen reflexionar de la maravilla que es estar vivos, de lo asombroso que es este país y del compromiso que tenemos todos los mexicanos de preservar todas y cada una de las especies vegetales y animales que comparten el territorio con nosotros. Pero vamos a conocer un poco de estos fantásticos animales para que tú —al igual que yo— te animes a visitarlos y sientas en carne propia los milagros de la naturaleza. Las tortugas marinas son animales con un desarrollo muy lento, pues necesitan entre 8 y 12 años y algunas hasta 20 años para poder reproducirse por primera vez. Son animales muy tranquilos y suelen descansar en la superficie del mar por horas. Dependiendo de la especie, en los meses de abril a marzo las hembras reproductoras salen por la tarde-noche a las playas para escarbar sus nidos, en una larga faena, arrastrándose con sus estorbosas aletas hasta encontrar el sitio ideal, donde depositan de 70 a 250 huevos blandos, después de lo cual regresan al mar. Los huevos depositados se incubarán al calor de la arena. Siete de las ocho especies de tortugas marinas que existen en el mundo depositan sus huevos en las playas mexicanas para su incubación. Así, en el Pacífico mexicano anida la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), carey (Eretmochelys imbricata), negra (Chelonia agassizii), laúd (Dermochelys coriacea), y en el Atlántico anida la tortuga blanca o verde (Chelonia mydas), carey, lora (Lepidochelys kempii), caguama (Caretta caretta) y laúd. ![]() Las crías de las tortugas salen de los nidos después de un periodo de incubación que va de 45 a 60 días, dependiendo de la especie, y se dirigen al mar, permaneciendo en los bancos de sargazo (algas) durante uno o más años. Mientras alcanzan su madurez reproductiva, pasan por una gran variedad de hábitats oceánicos y costeros. Los machos nunca vuelven a tocar tierra y las hembras sólo salen a poner sus huevos. Toda su vida está adaptada al mar. Desgraciadamente, actualmente la mayoría de las poblaciones de tortugas marinas se encuentran amenazadas, debido a la pesca ilegal, el comercio ilícito, el saqueo de sus nidadas (algunos tienen la creencia de que los huevos de tortuga son afrodisíacos, pero está comprobado que son muy dañinos para la salud, por su alto contenido de colesterol), la captura y sacrificio de tortugas adultas, la captura incidental y la destrucción de su hábitat. Ahora regreso a Bahía de Banderas para narrarles cómo es una liberación y patrullaje para observar tortuga marina, en especial la tortuga golfina (conocida también en esta zona con el nombre equivocado de “caguama”) y con un poco de suerte podríamos toparnos con la tortuga prieta, la carey y tal vez a la inmensa y majestuosa tortuga laúd (la que se considera corre más riesgo de extinción). Todas ellas desovan en las playas de Bahía de Banderas. Si bien es conocido que hoy día uno de los lugares más impresionantes para observar tortuga marina se encuentra en Oaxaca, donde hay desoves masivos, también es conocido que es un poco más difícil llegar ahí y más aún si llevas niños pequeños, como era mi caso. Por eso me recomendaron el área de Puerto Vallarta ya que es posible combinar la comodidad de la zona hotelera con el fantástico espectáculo de la naturaleza. Una vez instalados en el hotel, alrededor de las 7:30 u 8 de la noche nos dirigimos en compañía de Isabel y Hugo, oceanógrafos y nuestros guías en la aventura de observar tortugas, a un campamento tortuguero localizado a unos 15 minutos del hotel, por cierto ya en el estado de Nayarit donde manejan en el horario una hora menos que en Puerto Vallarta. Conocimos a Eder quien forma parte del joven grupo de estudiantes de biología del Instituto Tecnológico del Mar núm. 6, localizado en Nayarit, quienes manejan la titánica labor de patrullar las playas de la región en busca de nidos de tortuga para protegerlos de depredadores, desde aves hasta humanos. Este campamento esta apoyado por la SEMARNAT. Al llegar, lo primero que salta a la vista es una inmensa área marcada con indicadores de madera donde se encuentran los nidos rescatados y vueltos a “sembrar” para que puedan nacer las pequeñas tortugas. Estos indicadores de madera tienen escrito el día, hora y lugar donde fueron rescatados los huevos para poder determinar después cuándo nacerán. ![]() Ya había caído la noche y estábamos listos para liberar a cientos de pequeñas tortuguitas golfinas que habían nacido ese mismo día. Eder nos pidió que nos laváramos las manos antes de liberar a las tortuguitas, con el fin de evitar que algún tipo de químico, como el caso de los bloqueadores solares, pudiera afectar a las tortugas ya que en su abdomen se encuentra el saco vitelino que es una reserva de energía que les permitirá a las recién nacidas alimentarse en lo que encuentran un buen lugar dónde iniciar su vida en la bahía. Si tuviésemos algún tipo de crema o bloqueador en las manos al momento de liberarlas podríamos contaminarlas. Una vez con las manos limpias nos colocamos cerca de las olas, a unos tres metros de la última ola donde Eder marcó una línea en la arena y otra cerca de donde estábamos. Nos indicaron que al momento de liberarlas debíamos acercarnos a la primera línea, depositar a la tortuguita en la arena y retroceder a la segunda, esto es porque cuando llegan las olas a recoger a las tortuguitas, olas más intensas pueden subirlas y, si nos encontráramos muy cerca, podríamos pisarlas accidentalmente. Todos listos y con las indicaciones claras nos colocamos en línea, extendimos nuestros brazos y en la palma de las manos nos colocaron a cada uno una pequeña tortuga golfina que mostraba una energía impresionante. Se les veían las ganas de ser liberadas para poder luchar por su supervivencia. Con un cosquilleo en la mano, producto del aleteo y sus pequeñas uñas, nos acercamos a las olas, las depositamos en la arena, y de inmediato comenzaron a dar sus primeros pasos hacia el mar. Poco a poco las olas se las llevaban hasta que las perdimos de vista. Los niños estaban fascinados por el espectáculo que acababan de presenciar, se les veía en el rostro un semblante de alegría y sorpresa a la vez. Acababan de experimentar una liberación de tortugas marinas; seguramente esta acción dejará huella en ellos y la nueva generación de mexicanos estará más consciente de la obligación que tenemos de cuidar y respetar el medio ambiente. Permanecimos un rato más en el campamento y Eder nos explicó que las tortugas marinas —recién nacidas— son fototrópicas positivas, lo que quiere decir que les atrae la luz y probablemente la luminiscencia que se genera al romper la ola en la playa contribuya a marcar su camino así como el sonido del mar, ya que las tortugas tienen también muy buen oído. ![]() Dentro de poco el equipo del campamento se prepararía a patrullar la playa en busca de tortugas que llegan a desovar, de esta manera pueden detectar rápidamente dónde está el nido, extraer los huevos y llevarlos al campamento. El patrullaje lo hacen diario de julio a diciembre en tres turnos de aproximadamente cuatro horas cada uno, durante toda la noche, recorriendo una zona de playa de 50 km cada turno. Empiezan a las 10 de la noche y se dividen las horas entre los miembros del equipo; se apoyan con cuatrimotos. Nos comentaron que la noche anterior detectaron 65 tortugas y rescataron igual número de nidos. El campamento cuenta con una bodega especial a la que se le conoce como “caseta de incubación” donde en cajas de unicel, que retienen calor y humedad, se coloca arena y se hacen nidos artificiales ya que el área natural que el campamento tiene es insuficiente para la cantidad de huevos que las tortugas vienen a depositar en esta temporada; en la caseta se encontraban aproximadamente unos 3,000 mil huevos. En verdad es una labor exhaustiva la que este grupo de jóvenes estudiantes realiza, pero se ve en su rostro y se escucha en sus palabras que la realizan con una pasión digna de admiración. El campamento tortuguero se encuentra alejado de la zona hotelera principal, pero las tortugas no conocen de hoteles y para ellas las playas son iguales, de esto nos daríamos cuenta más adelante. Nos despedimos de Eder y demás personas del campamento, los dejamos con su patrullaje nocturno y regresamos al hotel a descansar. Al siguiente día estábamos listos para liberar nuevamente tortugas, ahora frente a las playas del hotel. Ahí conocimos al biólogo Óscar Aranda, quien está encargado de recuperar los nidos que se encuentren en las playas de los hoteles en Puerto Vallarta. Nos platicó que ahí la protección de tortugas marinas inició en 1987 y es operado en conjunto por organizaciones civiles como Unidos para la Conservación A.C., coordinadas por el “Consejo para la protección y Preservación Marina en Puerto Vallarta”, trabajando conjuntamente con las autoridades federales, locales y los hoteleros de la zona que también han tomado conciencia de la importancia de estas acciones. Óscar comentó que de junio a diciembre patrullan las playas por las noches, con el apoyo de autoridades, voluntarios y la sociedad civil, quienes reportan las tortugas y sus nidos. Tienen viveros de anidación de tortugas marinas distribuidos en las playas de algunos de los hoteles de la región, donde depositan e incuban los huevos que son recolectados en las playas. Luego nacen las tortuguitas, se liberan al mar ese mismo día durante el atardecer, ya que por las noches se pueden desorientar por la intensa luz de la ciudad, y durante el día es más fácil que sean presas de aves y peces. Estas tortuguitas son liberadas en eventos especiales con la participación de huéspedes y visitantes locales, quienes ayudan a liberarlas, soltándolas a la orilla del mar, y las que logren sobrevivir, seguramente volverán dentro de 8 o 12 años a las mismas playas donde nacieron. ¿Qué tal?, ¿no es sorprendente la combinación de Gran Turismo con Ecoturismo?, ojalá en todo el país los grandes desarrollos turísticos incorporaran más los aspectos ecoturísticos y poco a poco se fuese haciendo una cultura ecoturística a nivel nacional. Antes de la liberación, Óscar nos mostró una pequeña tortuga prieta que quedó rezagada de otra camada. Fuimos afortunados pues pudimos observar el nacimiento de tortugas en uno de los nidos del vivero. Algo bellísimo, literalmente como palomitas de maíz, decenas de tortuguitas buscaban su camino a la superficie haciéndose paso entre la arena y sus mismos hermanos. A esto se le conoce como proceso de eclosión. Cuando la tortuguita va saliendo de la arena va reconociendo varios factores como el tipo de arena y su composición química, que entre otros factores se cree que le permiten regresar años después ya adulta, a depositar los huevos a esta misma playa; a este proceso se le conoce como impronta o “fidelidad al sitio”. El nido está protegido por una malla metálica para impedir que alguna tortuga se pierda. En cuanto Óscar quitó la malla, todas empezaron a dirigirse hacia la esquina del vivero más próxima al mar donde las recolectamos para posteriormente liberarlas. Buscamos un poco de agua para limpiarnos las manos y supimos que otra forma de limpiarlas es frotando arena entre las manos. La liberación se hace por la tarde-noche ya que las intensas luces de los hoteles pueden distraer a las tortuguitas y al contar todavía con luz natural ellas tienen más oportunidad de orientarse y llegar a mar abierto. Emocionados, iniciamos la liberación de más tortuguitas y al ver nuestro interés, Óscar nos invitó a patrullar la playa en busca de tortugas adultas. Eran las ocho de la noche y la cita se acordó a las diez, por lo que teníamos muy buen tiempo para cenar, refrescarnos y regresar listos a patrullar. Puntuales, nosotros y otros huéspedes del hotel, nos encontramos con Óscar en la playa, y previas indicaciones, iniciamos el patrullaje. Nos comentó que las tortugas llegan durante la noche pero no tienen una hora definida por lo que dependiendo de la suerte podemos o no ver alguna tortuga. Como en toda actividad de observación, la paciencia es la virtud principal. El recorrido de patrullaje se tornó en un safari en la playa porque tuvimos oportunidad de ver diferentes tipos de cangrejo, algunas aves y, en una pequeña laguna, hasta cocodrilos, los cuales pudimos distinguir por sus brillantes ojos que se asomaban a la superficie y uno que otro que se arrojaba al agua. Eran ya las once y no había señal de tortugas. A las doce los niños estaban emocionados pero ya cansados y al no tener certeza de si llegaría alguna tortuga a la playa, mi esposa y yo decidimos que ella y los niños regresaran al hotel y yo continuaría el patrullaje; otras personas hicieron lo mismo. Pasaron dos horas más y seguíamos sin señales de tortuga. Más acompañantes desistieron de la búsqueda. Todo ese tiempo de caminata lo aprovechamos para platicar con Óscar acerca del constante acecho del que son víctimas las tortugas marinas. Estuvimos de acuerdo en que el problema de saqueo de nidos y matanza de tortugas es producto de un estilo de vida, de una forma cultural de consumo de huevos, que muchos de los habitantes de la costa y algunos en el país tienen. Si bien son útiles e imprescindibles las disposiciones legales que se han implementado para la protección de las tortugas, lo más importante es el cambio cultural que debe darse para que las nuevas generaciones acepten por convencimiento que hay que proteger a todas las especies, en especial a las que están en peligro de extinción. De ahí la importancia de que los niños conozcan y tengan la oportunidad de liberar a las pequeñas tortugas. Es importante que estas actividades sean parte de su formación. Las 3:30 de la madrugada y finalmente “¡bingo!”, exclamó Óscar, y nos acercamos con cautela a la primera tortuga que llegaba. A lo lejos veíamos a la enorme tortuga arrastrándose lentamente hacia media playa. Dentro de nuestra emoción pasamos casi sin notar a otra tortuga que había terminado ya su labor y sólo la distinguimos por las grandes cantidades de arena que lanzaba al aire en el proceso de cubrir su nido. Como niños en juguetería no sabíamos dónde mirar y nuestro guía nos indicó que observáramos a la tortuga que ya se iba porque la otra todavía tardaría un poco en encontrar el lugar y en hacer su nido, así que había tiempo. La tortuga que regresaba al mar se veía impresionante, una vez que sintió el agua, avanzó más rápido y de pronto se perdió en el mar. Óscar marcó el nido y rápido nos dirigimos hacia la siguiente tortuga que comenzaba a cavar el nido. Lo hacen con sus aletas a manera de palas, sacando arena de forma precisa. No debemos colocarnos nunca enfrente de la tortuga ya que podríamos asustarla. Toda la observación debe hacerse por la parte trasera hasta que empiece a depositar sus huevos. Vimos cómo cada huevo caía al nido a una profundidad de entre 45 y 50 cm. Mucha gente dice que la tortuga “llora” al depositar sus huevos, pero Óscar nos explicó que ese lagrimeo es para proteger sus ojos del roce de la gran cantidad de arena que mueve al hacer el nido y también le sirve para liberar sal. Una vez que terminó de depositar los huevos, para ver el proceso completo esperamos a que cubriera el agujero y empezó a compactar la arena con su cuerpo: una especie de baile en el que se levantaba y dejaba caer su peso sobre el nido. Óscar se percató de una herida en una de sus aletas así que tuvimos la oportunidad de ayudarlo a hacerle una pequeña curación a la tortuga, por lo general no se les debe tocar pero en este caso la detuvimos unos segundos para aplicarle la curación; esta tortuga medía unos 75 cm. Terminada la labor, la tortuga dio vuelta y se dirigió al mar. Óscar nos comentó que estas tortugas llegan a pesar entre 33 y 45 k. Nos platicaron que para localizar los nidos se busca la tortuga que vaya subiendo a depositar sus huevos, como hicimos con la tortuga que curamos, o el rastro que deja la tortuga, como en el caso de la que se dirigía al mar. Si vemos que la tortuga va subiendo a depositar sus huevos se espera a que haga su nido y que comience a depositarlos, y en ese momento se aprovecha para recolectar los huevos y tomarle medidas de caparazón, aletas y verificar si tiene alguna placa, que en arribos ante-riores se le haya colocado en la aleta izquierda con el propósito de identificarla. ![]() Procedimos ahora a recolectar los huevos. Óscar identificó el nido de la primera tortuga, sacó la arena y comenzó a quitar con cuidado cada huevo llevando la cuenta para el registro. A los huevos recolectados se les otorga un número de nido en recolección que posteriormente se transforma en número de nido en corral. Se contaron 81 huevos. Pudimos tocar los huevos de tortuga golfina, son del tamaño de una pelota de ping pong y son semisuaves pero resistentes, podríamos describirlos como duros-flexibles para soportar la caída al nido. Estas tortugas golfinas vienen a poner huevos tres veces por temporada; cada ocasión ponen un promedio de 100, aunque pueden poner 60, 80, 120 o hasta 160 huevos. En promedio cada tortuga pone alrededor de 300 huevos por temporada. En estado silvestre, una de cada 1,000 tortugas que nacen logra llegar al estado adulto. Con estos programas de protección se calcula que la tasa aumenta a entre 3 y 5 por cada cien. Una tortuga llega a vivir hasta 40 años por la fuerte presión que se ejerce sobre ellas, pero hay casos en que llegan hasta los 70 años. Las tortugas recuerdan cada detalle como la inclinación de la playa, el tipo de arena, salinidad, humedad, las corrientes y esto lo aplican cuando regresan a desovar. Las tortugas prefieren playas grandes para desovar y cuando adultas no les gusta la luz. En Bahía de Banderas existe una población de tortugas golfinas residente y en verano muchas otras llegan de otros lugares también a desovar. Recolectamos los huevos del segundo nido (90 en total) y, ya de regreso al vivero, nos topamos con una tortuga más. Tres tortugas: valió la pena la espera. Juntamos sus huevos, que fueron 78, y ya en el vivero los colocamos en el nido artificial. Una vivencia increíble y a la vez agotadora, nos hizo recordar las 65 tortugas en el campamento de Eder y que seguramente un número similar estaría arribando en ese momento. Nos despedimos de Óscar y regresé a mi habitación. Horas después, al platicar la aventura a mi esposa e hijos, todos se morían de la envidia, pero estoy seguro que en próximos años tendrán la oportunidad de observar tortugas saliendo a desovar. QUIEN TE LLEVA? Expediciones Cielo Abierto Son un equipo de oceanólogos dedicados a la observación de la tortuga marina, donde tendrás la posibilidad de observar los nacimientos de las tortuguitas golfinas dentro de un campamento tortuguero. Además tienen otros recorridos de observación de aves, ballenas, kayak. Puedes contactarlos al tel. 01 (322) 22 233 10 o por internet en www.vallartawhales.co Recorriendo la playa La camioneta Ford Escape XLT 2004. El slogan sin límites se aplica bien a esta camioneta que es ideal para aquella familia aventurera ya que es muy versátil y de fácil manejo; las dimensiones de la Ford Escape son ideales para aquellos lugares de no tan fácil acceso. Si hablamos de sus capacidades de almacenaje, Ford Escape sobresale ya que cuenta con consola de piso con área de almacenamiento, 4 portavasos y portamonedas, consola de toldo con doble área de almacenamiento. En cuanto a la comodidad, Ford Escape cuenta con asientos delanteros eléctricos (conductor) tipo cubo forrados en piel, soporte lumbar y de altura, manual para el lado del conductor, volante de posiciones forrado en piel y con control de velocidad, aire acondicionado, reproductor de 6 discos compactos, control eléctrico para cristales. Su motor es Duratec V-6 de 3.0 litros, cuenta con bolsas de aire de segunda generación para conductor y pasajero, barras de acero anti-impactos en puertas y frenos con sistema anti-bloqueable (ABS) en las 4 ruedas. Consulta más en: www.ford.com.mxm. Imagen Una imagen cruel pero real. Desgraciadamente muchos mexicanos tienen por costumbre el consumo de huevo y carne de tortuga, y suelen comprar productos elaborados con concha de tortuga, lo que origina un tráfico y matanza ilegal de estas especies. Es momento de iniciar un cambio cultural que, aunque lento, es la única oportunidad que tienen estas tortugas para sobrevivir. 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