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Número 13


  
          



Yamaha X TOURING

Una salida llena de adrenalina marcó nuestro andar por la mañana en la población de Tepoztlán, apuntando con dirección a las lagunas de Zempoala. Un día con mucho sol y tranquilidad dentro del pelotón de motociclistas marcó un paso divertido y rápido, lleno de secciones técnicas y de reto para el manejo de todos los participantes, pasando por zonas de roca volcánica, senderos, tramos con una inclinación ascendente que provocaba que en ocasiones se sintiera la sensación de ir haciendo un largo caballito con dos llantas en el aire. Para al final del recorrido del primer día llegar a nuestra recompensa que nos esperaba en las lagunas de Zempoala, que consistió en una rica y caliente sopa de hongos y en una rifa que organizó Yamaha en conjunto con sus patrocinadores, que contenía desde faros para neblina, cascos, playeras, mochilas así como suscripciones a la mejor revista de aventura, EXPEDICIÓN.
El segundo día partimos a seguir con la aventura de regresar a Tepoztlán pero ahora recorriendo otra zona, que cruza por la espesura de bosques de pinos y encinos, para atravesar por el cambio de ecosistemas que nos lleva por lo que fuera la antigua vía del tren, que en la lejanía permite ver a Cuernavaca y al monumental Tepozteco erguido a su lado.
El recorrido terminó —como de costumbre— con todos muy felices y listos para la siguiente aventura en la ruta del jaguar en Tabasco.
Agradecemos al comandante, por su amabilidad y buena compañía uriquilla con una madrugada lluviosa vio iniciar el X Touring Yamaha con la adrenalina a tope en una ruta llena de desafíos y emociones, para las 20 cuatrimotos y dos camionetas de apoyo. Tras la primera hora y media de recorrido aproximadamente dejando atrás Juriquilla y el poblado de Mompani, nos encontramos en la cima de la primer colina regocijándonos de emoción al poder disfrutar de la vista del maravilloso paisaje de la Sierra Gorda de Querétaro, que nos dejaba entrever lo desafiante y bello de este recorrido. Llegamos al primer descanso de la ruta, en la vieja estación del ferrocarril en donde pudimos hidratarnos y descansar un poco, parada que aprovecharon muy bien nuestros amigos del Canal 11 realizando entrevistas a varios de los y las participantes. En la siguiente sección de la ruta, tuvimos el cruce de uno de los tantos ríos que tendríamos que enfrentar, con la sorpresa de que estaba más profundo de lo que esperábamos debido a las lluvias, pero nuestras potentes cuatrimotos —después de algunas situaciones extremas de técnica en el manejo y de poder en las transmisiones 4x4— cruzaron con éxito, aunque más adelante nos esperaba el verdadero reto en el río llamado el Extorat que es mucho más profundo. Ya convertidos en todos unos expertos en la técnica de cruces de ríos y en el uso de nuestro winch WARM, gracias a tener que superar los retos de esta sección de la ruta, nos detuvimos a comer en el stand de Yamaha que ya nos esperaba en el bonito paraje del puente de Xoconosclito en donde nuestro anfitrión de motos Vyapsa nos esperaba con unos ricos tacos y bebidas frías. De ahí, continuamos con nuestra ruta ya con las pilas recargadas, acompañados de una fuerte tormenta eléctrica, misma que en cuestión de minutos transformó el camino colina arriba en cascada, dándonos un fidedigno testimonio del descomunal poder de la naturaleza, que en ese momento fue superado sin problema alguno por todas la cuatrimotos Yamaha.



La llegada a la ciudad de Guanajuato fue más bien un desfile alegórico por parte de la caravana X Touring, que en ese momento enseñaba la cara de la aventura, en lo sucio de las llantas, motos y motociclistas, recorrido que transitó por las hermosas calles y túneles de la ciudad, para finalizar en una rica cena en el hotel Castillo de Santa Cecilia, lugar donde descansamos. Al día siguiente, y después de un rico desayuno, la lluvia que comenzó desde el amanecer hizo que se modificara la ruta para viajar por otros caminos evitando los tramos que podrían ser más pesados, y fue hasta San Miguel de Allende donde salió el sol y nos aventuramos nuevamente por la sierra en donde el recorrido fue extremadamente lodoso y muy divertido, con unos paisajes indescriptibles por su belleza. Algo de lo más padre fue que transitamos por lugares por donde habían pasado los insurgentes durante la Guerra de Independencia y desde entonces ningún vehículo había transitado por esos caminos reales debido a lo angosto e inaccesible, ya que fueron hechos para el paso de caballos… Hasta que fueron reconquistados por las ATV´s Yamaha. Durante este trayecto se probó y notó la gran versatilidad del Kodiak 2005 con suspensión independiente, que sin duda goza de grandes virtudes comparada con años anteriores, todo un juguetito de guerra.

Si tú ya tienes una cuatrimoto Yamaha, te recomiendo buscar más información de las siguientes salidas del X Touring Yamaha en la página de internet: www.yamaha-motor.com.mx, y si aún sigues pensando en comprarte un juguetito de estos, no lo pienses más y visita la página en la sección de artículos, estoy seguro que ahí vas a encontrar la moto de tus sueños.



La ruta más panorámica del X Touring Yamaha fue un recorrido que tuvo de testigos a los impresionantes volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. El tour demostró una vez más la gran fama del X Touring dentro del círculo de motociclistas en ATV’S (cuatrimotos) en todo el país, ya que en el grupo se encontraban personas de Querétaro, Coatzacoalcos, Veracruz, Estado de México, D.F., Puebla, Uruapan y Los Reyes, Michoacán, y de Guadalajara, Jalisco. Un tour muy nutrido compuesto de 35 motocicletas ATV’S con equipo de apoyo en cuatro Jeep´s y tres camionetas 4x4 transportando al staff Yamaha que consta de paramédico, con todo un equipo completo de rescate para cualquier eventualidad, mecánicos, fotógrafos y camarógrafos profesionales, acompañados de reporteros de los diferentes medios masivos que siguen las aventuras del X Touring.
El recorrido comenzó por las faldas del volcán Iztaccíhuatl avanzando los primeros 40 kilómetros, dejando atrás los sembradíos de maíz hasta llegar a los 2,900 MSNM por un camino que va en medio de una frondosa vegetación de bosques de pinos y encinos. Camino que nos llevó a la “Cueva de los Temperos”, la cual tiene ciertas restricciones de acceso o más bien de culto secreto entre los habitantes de la zona, con el fin de mantenerlo oculto a los ojos de los turistas.
La siguiente sección sigue ascendiendo hacia el Paso de Cortés, zona que se encuentra a la mitad de los dos volcanes, tramo que gozamos retando las ATV’S ya que los 20 kilómetros de esta sección suben de los 2,134 a los 3,600 MSNM a través de caminos muy estrechos.
Ya cayendo la noche llegamos al campamento ayudados de nuestra iluminación HELLA, con buena suerte pues al momento de llegar se desató una fuerte tormenta, momento que dio pie a que las más de 50 personas compartiéramos la cena y una amena charla sobre las experiencias de nuestra reciente aventura, al lado del rico calor de la chimenea.
Ya con las energías recargadas, después de descansar y tomar un rico desayuno energético, a la mañana siguiente partimos por caminos de terracería hacia el último lugar al que se puede acceder con un vehículo motorizado en el volcán Iztaccíhuatl a los 4,050 MSNM, en donde tuvimos la suerte de tener buen tiempo y así poder apreciar espectaculares vistas de los dos volcanes bañados de nieve.



Después de haber tomado la fotografía del recuerdo, partimos todos felices de haber contemplado tal escenario hacia la “Ermita del silencio”, lugar aislado y pacífico habitado por franciscanos, en el cual, tal como lo indica su nombre, se realizan votos de silencio y oración. Su delicada arquitectura integrada a la naturaleza y sus espectaculares vistas al valle inspiran a la reflexión y meditación.
Tuvimos mucha suerte porque el clima fue benevolente a lo largo de toda la ruta, aunque al llegar a nuestro destino final en Cholula, Puebla, nos aguardaba la sorpresa de vernos en medio de una fuerte tormenta de granizo, representando el último reto de la ruta. La temporada ideal para recorrer esta ruta es en épocas de lluvias ya que el camino no levanta tanto polvo al paso de las motos y para este tipo de salidas en grupo es genial al tener mayor visibilidad el pelotón y al no quedar todos como polvorones.